Steven Paul Jobs, el genio de la manzana

2012-10-05

Steven Paul Jobs, el genio de la manzana

El mundo sería distinto si no hubiera existido Steve Jobs. Desde su participación clave en Silicon Valley durante el inicio de la revolución computacional, hasta la creación de los dispositivos tecnológicos más vendidos del mundo, pasando por la producción ejecutiva de Toy Story y 323 patentes de invenciones que hoy hacen de Apple la empresa de tecnología más valiosa del planeta.

A Steve Jobs la vida le presentó circunstancias que aprovechó y convirtió en ejes fundamentales para realizar la obra que legó al mundo. Productos hermosos, con extraordinaria calidad, sencillos de usar a pesar de emplear la tecnología más avanzada del momento; pero eso sí, con la posibilidad de ser adquiridos por millones. Nada es coincidencia.

En la biografía escrita por Walter Isaacson, se cuenta cómo un joven Steve Jobs se sorprendía cuando veía a su padre arreglar un coche y siempre buscaba dejar impecables las partes que no eran visibles. Un sentido de la perfección que incorporó en sus productos e, incluso, en su criticado (y a veces odiado), estilo de dirección empresarial.

iSteve: el libro de Jobs, título original de su biografía hace una clara referencia a la personalidad atractiva, magnética e incluso mesiánica que el fundador de Pixar, NeXT y Apple tenía. Jobs no fue un empresario desarrollado en una universidad. Por el contrario, formó gran parte de ideario viviendo meses en la India, experimentando con la privación del sueño y, por supuesto, trabajando al lado de su compañero Steve Wozniak, quien aportaba la otra carga de la balanza para un Jobs energético, impulsivo, autocrático e 'iluminado', como es descrito con frecuencia.

Su carrera tampoco fue una cama de rosas. Fue despedido en 1985 de la compañía que fundó (Apple), levantando aún más paralelismos y costras personales ante su condición de hijo adoptado, -y padre que no buscó a su propia hija-. Pero de la misma forma que en su vida privada, mostró una resiliencia excepcional y fundó NeXT, la empresa que luego utilizaría para regresar a Apple. Compró una división de Lucas Arts, que convertiría en Pixar. Para 1996, Jobs regresaría como CEO de una agonizante Apple para convertirla en lo que es hoy. Y en 2006 se convertiría en el mayor accionista individual de Disney, cuando esta comprara Pixar.

El amor que ha recibido de sus leales consumidores, siempre superó con creces el de sus empleados, quienes tuvieron que pagar el precio de la perfección que Jobs enfatizó en cada producto que tocó. Lo que ambos grupos compartieron, -consumidores y empleados-, fue el colocarlo como ese líder magnético y al que era fácil entregar una fe ciega.

Con una ética bipolar, Steve Jobs no tuvo reparo en confesar orgulloso el robo de ideas que hizo a Xerox para desarrollar una interfaz gráfica que utilizara el mouse, mientras que en sus últimos meses de vida, declaró la guerra a Google por considerar que habían robado sus innovaciones para crear Android: "Voy a destruir Android porque es un producto robado. Estoy dispuesto a una guerra termonuclear por esto."

Amado, odiado y siempre polémico, Steve Jobs dejó un legado innegable que marca un antes y un después en el mundo de la tecnología, y establece incluso una huella cultural propia de la era de la información que vivimos.



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