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Muchas veces me pregunto, y estoy seguro que muchos de ustedes también: ¿Por qué en México no hay tantos negocios, emprendedores, ideas, patentes y demás como en otros países?
Las pláticas sobre las posibles respuestas a esta pregunta han sido miles, pero parece que no le damos al clavo. A veces creemos que es porque el gobierno no lo permite, otras porque hay crisis, algunos dicen que es por la educación, y así podríamos seguir con la lista.
En lo personal creo que es mucho más sencillo que eso, la respuesta es: la confianza.
En México no existe confianza entre nadie. Las empresas sangran a los proveedores, los proveedores sangran a sus empleados, los jefes desconfían de sus subordinados, los empleados odian a los jefes, la gente no confía en el gobierno, el gobierno no confía en las empresas, las empresas no pagan impuestos, los ciudadanos tampoco, los clientes roban y se aprovechan y una vez más, la lista podría seguir y seguir.
Si todo estuviera basado en la confianza, la gran mayoría de los obstáculos desaparecerían. Imaginemos un México donde las empresas le pagaran a tiempo a sus proveedores y confiaran en su trabajo, donde los proveedores le dieran un servicio de primera a sus clientes porque saben que les van a pagar a tiempo. Un México donde la gente no tratara de tomar ventaja o de robar. Un México donde el gobierno confiara en las declaraciones de impuestos y que los ciudadanos fuéramos honestos al hacerlas. Un México en el que trabajáramos "juntos" el sector privado, gobierno y ciudadanía.
Si hubiera confianza absoluta, podríamos abrir una empresa en un día, tener actas constitutivas de una hoja en vez de 27, pagar impuestos sería tan fácil como mandar u mail y pasar la tarjeta de crédito, podríamos recibir cheques en el correo, abrir cuentas de banco en minutos, devolver productos defectuosos sin ser cuestionados, podríamos abrir negocios en Internet y empezar a cobrar ese mismo día, podríamos hacer cargos recurrentes, enviar productos sería sencillo y regresarlos por mensajería sería cosa de todos los días.
Si la confianza fuera la base de la convivencia en nuestro país otro gallo nos cantaría. Yo voy a empezar por confiar en los que me corresponde hacerlo.
Federico Casas Alatriste
@fedecasas
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