MANUAL MASCULINO
Cosas de las que nunca se cansan

Autor: Brian O'Leary

Hay cosas que tú haces, inconsciente o intencionalmente, que ponen una sonrisa en la cara de tu chico. Y no es lo que estás pensando... no tiene nada que ver con ese sostén que levanta tus lolas. Lee para que te enteres.

Maquillarte ante él
Tu tenaza para el pelo y tu rizador de pestañas son como aparatos de tortura medieval para los hombres, pero ver cómo realizas tu magia de belleza nos fascina. "Hay algo erótico en ver a una chica frente al espejo, envuelta en una toalla y maquillándose", dice Rafael, de 31 años. Parte de ello es presenciar el tiempo que te toma ponerte hot para nosotros. Pero lo que nos resulta más intrigante es poder echarle una miradita a tu mundo privado. Así que antes de ir a salir con él en la noche o por la mañana antes de marcharte al trabajo, deja la puerta abierta y permítele ver cómo te transformas de una chica pelimojada en una diosa sensual.

Decirle que él es sexy
Tú sientes una gran satisfacción personal cuando sabes que te ves bien, pues a tu chico también le gusta saber que él te encanta. Elogia sus buenas cualidades físicas con una palabrita sexy, un apretón en el trasero o hasta una mirada incitante, y él se sentirá poderoso. Escucha a Mike, de 22 años: "Hace poco, fui a regañadientes a comprarme alguna ropa con mi novia. Al salir del probador con mis nuevos jeans, ella me lanzó una mirada sexy y susurró: ?¡Qué tipazo!' Lo dijo medio en broma, medio en serio, pero me sentí especial".

Disfrutar el silencio
A veces, cuando nos quedamos callados, no es porque estemos molestos, sino porque estamos felices; entonces, ¿qué hay que discutir? "En nuestra tercera salida, la chica que ahora es mi novia se comió su postre completo en silencio absoluto, mirándome entre bocado y bocado", recuerda Iván, de 27 años. "Me encantó que ella se sintiera tan relajada al lado mío como para hacer algo así". De manera que resiste la tentación de llenar la próxima pausa recapitulando sobre ese interesante film que viste ayer. Tu silencio hablará más sobre tu confianza en la relación.

Oír sus consejos... y seguirlos de verdad
Cuando nos cuentas los problemas que tienes con tu amiga, tu mamá o tu jefa, sabemos que debemos escucharte para darte apoyo. Pero estemos equivodados o no, la verdad es que los hombres creemos tener una solución para todo. Por eso cuando oímos tu dilema, por lo general soltamos un consejito. Y si de veras lo tomas, sentimos que sabemos de lo que hablamos y, lo más importante, que confías en nosotros.

 

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