Autor: Matt Schneiderman
Tú eres una chica independiente, pero él necesita brillar en algunos momentos.Tu chico está consciente de que tú eres perfectamente capaz de hacer cualquier cosa que él hace, excepto, quizás, decir un chiste pesado. Pero hay ciertas situaciones en las que él quiere ser el hombre. Así que cuando se presenten estas ocasiones, déjalo hacer lo que le gusta y disfruta después los beneficios (incluyendo su eterna apreciación por lo que hiciste).
Pagar los tragos en el bar del restaurante
Pagar la comida cada vez que salen juntos pudiera arruinarlo. Pero ocuparse del par de tragos que beben en el bar antes de cenar es una forma más económica de tomar las riendas. Y si están con algunas de tus amigas, mejor. "Yo siempre pago la cuenta del bar cuando estoy con unas amigas de mi chica que acabo de conocer", dice Saúl, de 28 años. "Eso ayuda a romper el hielo, y es una forma caballerosa de agradecerles que me reciban en su círculo".
Ser el señor "quiero hablar con el mánager"
No estamos diciendo que tú no seas capaz de ir a quejarte por un mal servicio. Sólo estamos tratando de aclararte que nosotros casi "disfrutamos" haciéndolo... entonces ¿por qué no nos dejas? "Mi chica se pone mal cada vez que tiene que confrontar al administrador de su edificio, así que a veces yo lo hago por ella", admite Julio, de 21 años. "Me gusta salir en su defensa". Ya los hombres no peleamos con rústicas armas hechas de cuernos de mamuts, pero la evolución no ha eliminado ese deseo de nuestro cerebro. Poner a un idiota en su sitio es el equivalente.
Guiar el auto en los momentos clave
Manejar es una habilidad masculina tan crucial como desabrochar un sostén. Además, nos da una sensación de bienestar llevarte sana y salva de un punto a otro. Por eso nos gusta ser el chofer en situaciones de gran presión, como cuando hay mal tiempo o tenemos prisa para tomar un vuelo. "Las bodas y los funerales son dos momentos en que me gusta conducir", dice Daniel, de 30 años. "Eso me hace sentir fuerte y protector". Pero no dudes en ser la chofer sobria en las noches de parranda con los amigos.
Asar en el patio
Sí, es un estereotipo. Pero pocas cosas lo hacen sentir a él más masculino y necesitado que el olor de la parrilla en sus narices. Asar la carne (o hamburguesas de tofu y pavo para tus amigas) lo hace sentir que está dándole el sustento a su familia. "Yo me jacto de mi habilidad con los asados", dice Omar, de 30 años. "Y me encanta que mi novia me pida que me ocupe del barbecue".



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