BELLEZA
Cómo relajarte... en un suspiro

Autor: Mariana Fusaro

Las técnicas de respiración son las nuevas aliadas a la hora de luchar contra el estrés diario. Ponlas en práctica para olvidarte de las tensiones y vivir en paz.

¿Un curso para aprender a respirar? La idea puede sonarte extraña. ¡Si respirar es lo que has estado haciendo desde el instante en que llegaste a este mundo! Y tienes toda la razón. Tanta, que los filósofos orientales suelen definir la vida humana como la larga sucesión de inhalaciones y exhalaciones que transcurren desde el llanto al nacer hasta el último suspiro antes de morir. La vida empieza y termina con la respiración, y depende de ella en cada segundo. ¿Sabes cuánto tiempo puedes permanecer sin comer? Semanas. ¿Sin tomar agua? Días. Pero sin respirar no puedes sobrevivir más de tres minutos. Sin embargo, para la mayoría es un acto inconsciente. Salvo cuando nos falta el aire, jamás nos detenemos a pensar en la respiración. Y así como no es lo mismo darse un atracón de chocolate que saborearlo con todas las papilas gustativas, respirar de manera consciente es algo absolutamente diferente a la inhalación y exhalación de aire que haces de forma mecánica todo el tiempo. De hecho, es algo que quizás no sabes hacer, pero tienes que aprender. Este punto es el primero que debes tener claro. Una vez que comiences a prestarle atención a tu respiración, podrás controlarla voluntariamente y usarla en tu beneficio.

Energía para vivir

A nivel fisiológico, respirar es la más importante de las funciones vitales porque de ella dependen todas las otras. Cuanto más oxígeno entra a la sangre, más se fortalece la salud de los pulmones y del corazón, se favorece la digestión, el cerebro trabaja de una manera más clara, se eliminan mejor las toxinas y hasta se queman grasas. Pero hay más que eso: "Los beneficios son inmediatos con sólo unos minutos de práctica: vitalidad celular, mejoría cutánea, oxigenación de los músculos y, de manera muy especial, una profunda relajación", asegura David Lifar, director de la Fundación Indra Devi. Desde su creación, en 1988, esta institución ofrece su curso Respirar bien para vivir mejor, orientado al alivio de la tensión y el estrés, y basado en el yoga: una disciplina en la que el modo en que se respira desempeña un papel decisivo.

¿Más beneficios de esta práctica? "Al respirar se incrementan la energía y la creatividad, y se mejora la capacidad de relacionarnos con quienes nos rodean. Se alcanza a un equilibrio emocional, físico y mental, para vivir con entusiasmo y alegría", agrega Beatriz Goyoaga, directora de una de las sedes de la ONG internacional El Arte de Vivir.

Y es que la renovación de la sangre no es la única transformación que se produce al respirar. Además de oxígeno y nitrógeno, cuando respiras de manera consciente inhalas más energía, lo que los hindúes llaman prana y los chinos, chi. "Si queremos mantener ese ritmo y, sobre todo, lograr que la vida sea una fiesta y no algo gris, tenemos que subir el nivel de energía. La respiración es clave para eso, porque es el puente hacia el mundo interno del silencio, el que te aporta equilibrio, serenidad, alegría: allí es donde se regenera la energía para usar en el mundo exterior, el de la acción", explica Goyoaga.

La "energía" no es ningún concepto esotérico. Desde el punto de vista de la fisiología molecular, una de las funciones de respirar es permitir que cada célula del cuerpo fabrique agua y ATP (adenosín trifosfato), que no es otra cosa que la energía biológica.

Una técnica express

Estás alteradísima y necesitas un cambio, ¿sí o sí? Pues entonces, llegó el momento de poner en práctica una combinación de posturas de yoga y técnicas de respiración. Parada, relaja tus manos agitándolas suavemente, como si quisieras sacudirte gotas de agua de los dedos. Haz lo mismo con los pies, uno a uno. Estira los brazos por encima de la cabeza, como si quisieras alcanzar el sol con las manos. Elévate sobre la punta de los pies y estírate todo lo que puedas. Después, acuéstate en el suelo con las piernas separadas. Tu cuerpo debe ir aflojándose poco a poco, hasta sentirlo "pesado": relaja músculo a músculo. Las puntas de los pies deben apuntar hacia fuera y los brazos tienen que quedar extendidos a lo largo del tronco. Las palmas deben mirar hacia arriba. Mantén los ojos cerrados. Esta postura inerte se llama, en sánscrito, savasana. Ahora, concéntrate en tu respiración: inhala y exhala lentamente por la nariz. Después de unos segundos, eleva tu brazo derecho y, con el dedo pulgar de esa mano, tápate la fosa nasal derecha. Mantén una respiración sedada. Cuenta hasta tres al inhalar y al exhalar, haciendo doce repeticiones. Realiza lo mismo con la mano y la fosa nasal contrarias. Quédate un rato más prestando atención a tu respiración (hazlo siempre por la nariz), con el cuerpo totalmente relajado. ¿No es un placer sentirse así? Cuando tengas ganas, abre los ojos despacio e incorpórate sin movimientos bruscos. Luego permanece un rato más en silencio antes de retomar tu actividad.

Cuerpo y mente sanos

La respiración consciente te permite comprobar el vínculo que existe entre tu mente y tu cuerpo de una manera que quizás nunca te hubieras imaginado. Mientras otros procedimientos, como la meditación, pueden resultar algo misteriosos para los occidentales, los ejercicios respiratorios consisten en simples secuencias de inhalaciones y exhalaciones, más largas o más cortas, más profundas o más rápidas, que te llevan a recorrer un camino de bienestar desde el cuerpo hacia la mente, y no al revés.

"Cada emoción tiene su propio ritmo respiratorio natural: cuando alguien entra en pánico o está muy estresado, la respiración se vuelve corta y jadeante. Si estás gratamente sorprendida, inhalas. Las personas deprimidas suspiran y parece como si exhalaran cada palabra que pronuncian. Aprendiendo a revertir esos ritmos respiratorios también se pueden controlar esas emociones", señala Goyoaga.

La importancia de este hecho va más allá de poder controlar cualquier ataque de furia, miedo o tristeza, y mantenerse en un estado centrado y pleno, algo que ya por sí solo te haría sentir que eres una chica superpoderosa. Hoy la ciencia asegura que las emociones negativas, como el estrés, la ansiedad y la depresión, son factores decisivos para hacerte más susceptible a un gran número de enfermedades, desde el sida hasta el cáncer, pasando por los trastornos digestivos, cardiovasculares y el asma.

Fanáticos en el mundo

El uso de la respiración para establecer un estado de serenidad y bienestar no sólo es cada vez más recomendado por médicos y siquiatras, sino que cada vez son más las personas que acuden a estas técnicas milenarias para contrarrestar los males que conlleva la vida moderna.

Es un método sencillo para ayudarte a sentir bien, dormir como se debe, olvidarte de la ansiedad, encontrar la paz, la alegría y la concentración, y gozar de una buena salud. Serenar la mente puede parecer una utopía o algo mágico hasta que uno aprende que es posible y real. Y lo mejor es que no hace falta ponerse túnicas naranjas, tener conocimientos previos ni ser un devoto religioso. De hecho, ni siquiera hace falta creer en absoluto. Lo único que debes hacer es respirar. Inténtalo... los resultados van a sorprenderte.

 

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