EXCLUSIVAS
Carismática Kate

Autor: Eric Alt

La sonrisa de Kate Hudson dice más que las miles de palabras de otras personas. Y en estos días, esa sonrisa aniñada está más amplia que nunca, gracias a su superhot carrera y a sus nuevos y sexy puntos de vista sobre las relaciones. Todo en la casa de Kate Hudson, en el centro de New York City, transmite un aire zen muy cool, enfatizado por una estatua gigante del dios hindú Ghanesa detrás de un sofá beige. Si no fuera por la TV (donde se veía un partido de soccer), este periodista (una empleada doméstica me dejó entrar en la casa) hubiera caído enseguida en estado meditativo.

Pero cuando Kate abre de golpe la puerta de la calle, con ella entra un repentino remolino de actividad. Se encamina hacia la cocina, limpia un poco el mostrador, guarda algunas cosas y agarra una botella de agua, moviéndose a 100 km/h, que parece ser su velocidad acostumbrada. Minutos después se acomoda en una silla, se quita los tacones, sube un pie desnudo sobre la mesa y exclama: "Okay, ¡empecemos ya!"

A pesar del ritmo frenético, Kate parece muy equilibrada, algo que le permite sobrellevar las dificultades de la vida y salir de ellas sonriente. Por ejemplo, aunque se separó de Chris Robinson hace dos años, el cantante principal del grupo Black Crowes aún está muy presente; de hecho, cuando él se aparece en casa a mitad de la entrevista, Kate con gran alegría le grita: "¡Eh, papi!", y añade: "Estoy en una entrevista, ¡no vayas a decir ninguna locura !" Y lo encamina a la sala, donde el músico se pone a retozar con el hijo de ambos, Ryder, de 4 años.

Como la mayoría de las madres que trabajan, Kate, de 29 años, se ha convertido en malabarista, no sólo manteniéndose muy activa en su carrera como actriz (su más reciente film es la comedia romántica My Best Friend's Girl, con Dane Cook, y próximamente estrenará Bride Wars, con Anne Hathaway), también se ocupa de otros proyectos que le apasionan. El último de ellos: el lanzamiento de una línea de productos de belleza orgánicos con el estilista David Babaii. La línea se llama David Babia for Wild Aid, que ayuda a esa organización y combate el comercio de animales salvajes. Kate es el rostro y vocera de la línea, y también su conejilla de indias. "David me rocía el pelo y exclama: ?Oooh, no, esto no funciona'. Y vuelve a empezar a experimentar", explica Kate. "La única cosa que consume mucho tiempo es la promoción. Pero filmar películas... eso sí es difícil. Trabajas de 15 a 18 horas al día".

Desde luego, además de sus deberes maternos y del trabajo, Kate se las arregla para divertirse. "Acuesto a Ryder a dormir a las 8, y entonces hago mi vida como adulta. Me encuentro con mis amistades y salgo a cenar". Es evidente que aprecia esos momentos, pero esa energía que parece infinita tiene sus límites. "¿Sabes? Cuando termina el día, estoy agotada", admite. "Después de la cena, no doy más ".

Pero aunque no se pase toda la vida de fiesta en los nightclubs, su vida social no es precisamente calmada. Al cierre de esta edición los paparazzi tenían en la mirilla a Kate porque se especulaba sobre las razones de su ruptura con Lance Armstrong, siete veces ganador del Tour de France.

Cuando le pregunto sobre ese romance, sonríe extrañamente y toma un sorbo de agua, como para ganar unos segundos y ver qué responde. Y esquiva la pregunta contándome: "Me preguntaron una vez con qué ropa me sentía más cómoda. Y dije: ?Para ser sincera, yo ando por la casa desnuda'. Y de repente, los titulares decían: ?Kate sólo quiere andar desnuda', ?Kate Hudson: ¡exhibicionista!' Y entonces te preguntas: ¿Qué es esto? Es como cuando estabas en la preparatoria".

Resulta que Kate tiene unas cuantas cosas que decir con respecto a los chismes de los tabloides. "Me siento a conversar con una amiga que también es actriz, y nos decimos: ?Oh, ¿tú también andabas con él, el mismo día? ¡Es absurdo!' Es literalmente un chiste. En una semana me empataron con cuatro hombres diferentes, y dos de ellos probablemente ni los conozco".

Aunque es obvio que a veces los rumores románticos son puras mentiras, "uno o dos de esos sitios de chismes tienen razón", admite Kate."Lo que pasa es que elaboran el chisme y lo convierten en una novela. Es extraño". Cuando la presionamos para que diga más sobre su vida amorosa y sus eclécticos gustos en hombres, Kate admite: "Sí, mis gustos son bien diferentes. Siempre ha sido así. No tengo ningún tipo específico en particular".

Quizás se siente cómoda alrededor de todos los tipos de hombres porque ha pasado gran parte de su vida entre ellos, y creció siendo la única niña en un hogar que incluía un hermano varón, un hermanastro y un medio hermano. Uno de los temas de su reciente film My Best Friend's Girl, que habla sobre si las mujeres y los hombres pueden ser sólo amigos, es un tópico que a menudo discute con sus amigas. ¿Pueden serlo o no ? "Intelectualmente, sí," contesta. "Pero ¿instintivamente? No. Siempre uno de los dos acabará lanzándose", dice riendo.

Pero Kate se las ha arreglado para mantener la amistad con su ex. Cuando le preguntamos si volvería a casarse, dice: "Sí, absolutamente", y echa la cabeza hacia atrás y grita para que la oigan en la sala: "Chris, ¿estarías dispuesto a casarte otra vez?" Se ríe y sigue hablando sin esperar respuesta. "Todo depende de la persona con quien estés: si para él es importante o si lo es para ti. Cuando conocí a Chris, me enamoré al instante. Lo conocí un jueves, me mudé con él un domingo, a los dos años tuve un bebé y me divorcié siete años después... "

Y sigue: "Mira, todavía, básicamente, ¡estamos viviendo juntos! Hemos descifrado las cosas, más o menos. Por supuesto, nada es perfecto, pero no lo veo [el divorcio] como un error.  Quizás sea lo mejor que nos ha ocurrido".

Esa actitud positiva es la que distingue a Kate. "Entiendo que las relaciones cambian, y a veces no del modo en que esperaste que ocurriera", dice.