SEXO
Sexo a solas: lo que otras hacen

Autor: Bethany Heitman

De tus momentos de placer en solitario no les hablas ni a tus amigas. Pero Cosmo te cuenta los detalles que revelaron las lectoras.

No necesitas que te digamos que la masturbación puede ser asombrosamente liberadora. Pero hay un beneficio que quizás no has considerado: te ayuda a aprender qué tipo de caricia le gusta a tu cuerpo y a cuál responde mejor, para que puedas lograr más fácilmente el gran O cuando estás con tu hombre. Esas son buenas noticias para los dos, así que no te sientas ni un poquito culpable por tener una sesión de sexo sin la compañía de tu chico.
De hecho, hay formas de maximizar el placer que te reportan esas excursiones en solitario. Para lograrlo, les pedimos a las lectoras que compartieran sus más ardientes técnicas manuales (después de todo siempre has tenido curiosidad por comparar tu práctica). Y aunque sabemos que eres creativa, aquí hallarás inspiración erótica.

"Primero, tomo una ducha larga y caliente y uso un gel de baño con olor a vainilla. Después voy a la cama, enciendo velas, pongo música sexy y me aplico loción en todo el cuerpo. Finalmente empiezo a acariciarme. Ese comienzo suave me excita y me lleva directo al orgasmo". -Roselyn, 26 años

"En vez de acostarme boca arriba en mi cama, prefiero hacerlo boca abajo. Entonces deslizo mis dedos bajo de mi cuerpo y empiezo la labor. Estar apoyada en mi abdomen crea un sensación más intensa y me permite sentir mejor cada ola de placer". -Jessica, 21 años

"En ocasiones me resulta difícil hacer mi propio trabajo manual, por eso empiezo lubricándome un poco dos dedos. Entonces dibujo ligeros círculos imaginarios alrededor de mi clítoris. Según me voy excitando, ejerzo más y más presión... y la lubricación extra facilita la acción. Cuando estoy a un paso del clímax, flexiono mis músculos Kegel... y es como un vuelo directo al orgasmo". -Diana, 31 años

"Cuando estoy casi a punto de lograr el orgasmo, tomo el teléfono y llamo a mi novio. Me encanta decirle lo que estoy haciendo. Eso lo excita al instante y a él le encanta oírme cuando estoy en plena acción conmigo misma. Saber que él está al tanto de lo que hago también me excita a mí". -Elena, 20 años

"Me gusta utilizar el vibrador cuando mi chico no está cerca. Le pongo una velocidad de mediana a alta y lo coloco sobre mi clítoris. Cuando estoy al borde del clímax, lo cambio de posición para que el extremo penetre en mi vagina. Eso me da un final espectacular. Nunca le diría esto a mi chico, pero algunas veces prefiero hacer esto que estar con él en la cama". -Tania María, 23 años

 "Tengo una ducha desmontable que funciona de maravilla. El agua caliente y la presión estable es todo lo que necesito. Subo una pierna en el borde de la bañera y dirijo el chorro hacia el centro de mis piernas. De vez en cuando apunto hacia mis pezones y luego vuelvo a bajar, para excitar otras partes de mi cuerpo también". -Beatriz, 34 años

"A mí me cuesta mucho trabajo ponerme en el estado de ánimo correcto, pero me ayuda mucho ver una escena ardiente de alguna película con un protagonista sexy. Particularmente me gusta la escena de la biblioteca entre Keira Knightley y James McAvoy, en Atonement". -Elisa, 23 años

"La posición correcta es lo más importante. Tengo que estar cómoda y sentir deseo al mismo tiempo. Me gusta recostarme en una butaca grande y acogedora en vez de acostarme totalmente horizontal en mi cama. Estar más incorporada me mantiene concentrada en lo que estoy haciendo y me facilita llegar adonde quiero y tocar todos mis puntos". -Susana, 29 años

"Mi apartamento tiene una lujosa bañera de hidromasajes en el cuarto. Me gusta poner los chorros al máximo, sentarme cerca de ellos y abrir mis piernas para que la presión del agua vaya directo al clítoris". -Katia, 25 años

"Yo prefiero los golpecitos: uno mi dedo índice con el del medio, como si fuera a tomarme el pulso, y empiezo a dar toques intermitentes en mi clítoris. Lo hago rápido o despacio y cambio la presión, dependiendo de la urgencia que tenga por llegar al final de la función". -Teresa, 21 años

"Me subo en el brazo de mi sofá y cabalgo sobre él. Me gusta mover mi pelvis de adelante hacia atrás, y a veces hasta muevo mis caderas de un lado al otro. Se siente casi exactamente como cuando froto mi cuerpo contra el de mi chico". -Pamela, 29 años

"Unos pellizquitos en mis labios son increíbles y me excitan lo suficiente como para seguir con un toque mucho más intenso". -Samantha, 30 años

"Yo varío el ritmo de mi respiración mientras me acaricio. Hago largas, cortas y controladas inspiraciones, y las alterno con toques suaves y fuertes. Mi corazón se acelera, y todo eso hace que el placer y las sensaciones sean muchísimo más intensos". -Gina, 24 años

"Mi vibrador tiene un montón de velocidades. Yo empiezo siempre por la más rápida y lo voy llevando hasta la más lenta. Alterno también el ritmo, y eso me estimula mucho. Finalmente, cuando ya estoy llegando al orgasmo, lo pongo en la velocidad más rápida. Esos cambios súbitos me llevan a la gloria". -Carlota, 27 años

 "Fantasear es lo mejor que puedo hacer para animarme. Si no pienso en algo sexy, no logro el orgasmo. Mientras me acaricio, me gusta imaginar al chico con el que realmente quisiera acostarme, la forma de su cuerpo, su manera de besar, la textura de sus dedos y hasta la cara que pone cuando está teniendo el orgasmo". -Paulette, 23 años

"Yo no necesito mucho movimiento, pero sí me gusta sentir presión. Me siento en el borde de la cama, cruzo las piernas, pongo dos dedos al centro de mis apretados muslos y empiezo a rozarme hasta que ya no puedo resistir más". -Nancy, 25 años

"Cuando estoy teniendo un orgasmo, introduzco mi dedo y lo presiono contra mi pared vaginal. Entonces encuentro y estimulo mi punto G con el dedo. Me gusta moverme de adelante hacia atrás mientras froto y acaricio ese punto. Es el mayor placer que he experimentado siempre". -Carmen, 28 años

"Mientras mi mano derecha toma rumbo sur, subo la izquierda y me halo el pelo ligeramente. No sé por qué, pero el hecho de sentir esas dos sensaciones simultáneamente en mi cuerpo me lleva al clímax". -Raquel, 19 años

"Tengo muchísima ropa interior de seda, una textura que se siente increíble sobre la piel. Pero en vez de usarla, tomo uno de los panties, lo envuelvo en mis dedos y me acaricio desde mi escote hasta mi vagina. La tela se siente suave en la piel y asombrosamente deliciosa en mi clítoris". -Vivian, 21 años

 

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