Autor: Paula Leconte
En la antigua China, las tigresas blancas eran mujeres veneradas por los hombres, porque dominaban el arte del placer supremo. Para conseguirlo, dedicaban años a su entrenamiento y formación, pero con esta guía de Cosmo te facilitamos el proceso: accedimos a su manual secreto y lo compartimos contigo. ¡Prepárate para rugir!No eran odaliscas ni geishas. En China, en el siglo VI antes de Cristo, floreció una secta, llamada las Tigresas Blancas, que sostenía que el sexo liderado por las mujeres no sólo era más placentero que el tradicional, sino que también era más enérgico. Sus técnicas eróticas las ayudaban a volverse más fuertes, sanas y sabias. Madame Lin, una tigresa blanca retirada, revela sus secretos en el libro Las enseñanzas sexuales de la tigresa blanca. Y en este artículo, Cosmo los resume y comparte contigo.
A PASO GATUNO
Según explica el libro, el entrenamiento de una tigresa blanca duraba como mínimo tres años. Pero como sabemos que tú no vas a tener paciencia para esperar tanto -más bien quieres recibir un curso relámpago sobre éxtasis oriental-, nos dimos a la tarea de resumir las técnicas y claves más efectivas. ¿Lista para conocer y poner en práctica las enseñanzas de esta sociedad secreta femenina?
Tigresa joven por siempre
De acuerdo con esta filosofía y práctica sexual, al multiplicar y canalizar en forma adecuada tu energía erótica, literalmente se dispara un proceso de rejuvenecimiento único: los órganos sexuales recuperan su tono muscular, la piel vuelve verse tan luminosa como en tus años de adolescente y hasta tus lolas reflejan el cambio. Se dice que una tigresa que practique constantemente los ejercicios sexuales puede rejuvenecer entre cinco y quince años, pero para eso es necesario que antes reviva dentro de sí la actitud inocente y juguetona con la que se inició en el sexo. "La tigresa blanca se viste, se exhibe, succiona y fantasea como una adolescente. Esta picardía le reporta muchos más beneficios que todas las preocupaciones que le surgen de adulta", se explica en el manual. Esto es algo así como un viaje a tu pasado erótico, a lo que sentías, pensabas y hacías en tu etapa adolescente. Por eso, para las tigresas, los besos, las caricias y, sobre todo, el sexo oral tienen prioridad. Hacerlo con la ropa puesta es otra de las eficaces y excitantes prácticas recomendadas. Así que ya sabes, quédate vestida... o con alguna ropa.
Beber el aliento del dragón
De esta manera se denomina el hecho de asimilar la energía masculina -o yang- durante el sexo oral. El manual explica que mientras para el hombre una relación sexual implica una pérdida de energía, en el caso de la mujer sucede exactamente lo contrario. Pero para que cada encuentro te revigorice, la clave es bien sencilla: menos penetración y más recursos orales, aseguran las tigresas. Según ellas, los órganos sexuales femeninos envejecen y se deterioran con cada match erótico, mientras que en el caso del sexo oral sólo se reciben beneficios. "Al hacerlo, se ejercitan todos los músculos de la cara", señala el libro. El dragón y tu piel quedan muy agradecidos.
EL SUTIL ENCANTO DEL PODER
Según cuenta el libro, la relación entre una tigresa blanca y su amante oficial, el dragón de jade, no se sustentaba, en lo absoluto, en la dominación, sino en la mutua conveniencia y disfrute.
Instrucciones placenteras
Tras dedicarle largas sesiones de sexo oral a él, la tigresa blanca solía exigir algo así como una "contraprestación". El libro cuenta que cuando la tigresa accedía a que el dragón verde la estimulara con la boca y la lengua (sí, leíste bien: parece que era un privilegio para el hombre), ella no se conformaba con poca cosa. Lo que sucedía era algo muy parecido a una puesta de escena superhot: la tigresa se sentaba en el borde de la cama o de la mesa y se inclinaba hacia atrás -o repetía esta misma postura sobre una silla- y abría sus piernas lo más posible. Entonces, le indicaba al hombre que introdujera el pulgar en su vagina y que colocara la otra mano debajo de su trasero, a fin de que su zona V quedara a la altura de la boca de él. "El dragón debía estimular el clítoris con la lengua hasta que ella alcanzara el orgasmo. Ella también podía indicar que con el dedo índice le acariciara suavemente el clítoris, al mismo tiempo que él introducía y sacaba la lengua por la entrada de la vagina a gran velocidad. Su actuación no era sumisa en lo más mínimo, sino que dejaba claro, de forma categórica, que él no podría parar hasta que ella llegara al clímax", cuenta Madame Lin. ¿Qué te parece? Generoso el dragón, ¿verdad?
DE TIGRESA A TIGRESA
Ahora que ya revisamos las cuestiones más generales, sólo resta develar cómo es que las tigresas lograron convertirse en las reinas de la selva sexual. ¿Tienes dónde anotar?
Encanta al dragón
¿Quieres saber cuál es, para las tigresas, el plato "estrella" de un encuentro sexual? Entonces, deja que te contemos una de sus técnicas más avanzadas: El vuelo del dragón y el rugido de la tigresa. La idea es que, primero, tu amorcito y tú se tiendan en direcciones opuestas sobre la cama, apoyados cada uno sobre su perfil derecho y con las rodillas ligeramente flexionadas. Así, a cada uno de los dos el "tesorito" del otro le quedará justo delante de la cara... y ya te imaginarás para qué. Tú, en tu calidad de tigresa latina, vas a tener que abrir la boca y dejarlo pasar... pero sólo un poco. ¿La idea? Que únicamente el extremo del pene (el glande) quede aprisionado entre tus labios. Después, con los dedos pulgar e índice de la mano izquierda (como formando una letra O) vas a rodear a su amiguito y darle unos cuantos besos franceses, pasando tu lengua lenta, pero firmemente, alrededor del extremo de su miembro. El dato que sigue es el que marca toda la diferencia entre una felina improvisada y una tigresa con todas las de la ley: durante la maniobra completa, tomas lentamente el aire por la nariz, y cuando ya él esté a punto de explotar, te dará un suave toque en la cabeza para que te detengas. En ese momento, comenzarás a acariciar con tu lengua su entrepierna al mismo tiempo que le pellizcas suavemente (sua-ve-men-te, ¿entendiste bien?) el extremo del pene con tus dedos medio y pulgar (a modo de pinza), para retrasar su orgasmo. Luego de detener la acción tres veces, te garantizamos que él alcanzará el clímax más intenso de su vida como dragón. Y también vas a entender por qué las tigresas blancas eran tan veneradas y solicitadas.
Círculos de pasión
El hecho de que el sexo oral sea el plato principal dentro del menú sexual de la tigresa, no significa que el dragón nunca esté dentro de ella. En lo absoluto. Sólo que lo hace de vez en cuando, muy lentamente, invirtiendo mucho más tiempo en el juego previo. ¿Una de las poses favoritas? El sobre la cama y tú a horcajadas sobre él. El dragón tiene que estimular tu botoncito mágico con el pulgar de su mano izquierda y, con el índice, tu puerta trasera. Puede introducir este último dedo, pero sólo hasta la primera falange. Según la sexóloga Celia Laniado, de www.sexologacelia.com.ar, " si hay algo que debemos valorar de los orientales es el sentido del tiempo que tienen". Y agrega: "Una mujer disfruta más del sexo lento, pausado y no limitado a lo genital". Por todas estas razones, pídele a tu chico que avance con calma, y que se demore todo lo que pueda en tu boca y en tus lolas. Eso sí: cuando ya estés a punto de ebullición, dile que dibuje círculos con su dedo pulgar sobre el clítoris... ¡y a rugir!
Dragón en llamas
Otra opción más allá del sexo oral: te tiras boca arriba sobre la cama, con un almohadón bajo el trasero, para exponer bien tu zona V. El dragón se ubica entre tus piernas y te introduce la punta del dedo índice. Tú, por tu parte, estimulas los pechos de él con las manos y tratas de que su dedo penetre aún más, cosa que tu pareja tratará de impedir. Sí, esta es la variante oriental del "más, más, más..." Cuando él te sienta a punto de explotar, se tenderá sobre ti -sosteniendo el peso de su cuerpo con las manos y los brazos- y dejará que sólo entre la punta de su miembro. Por último, cuando sientas que estás al llegar al clímax, volverán a hacer otro cambio y pasarán a adoptar la posición del 69. ¿Lista para disfrutar del éxtasis oriental?



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