Autor: Sara Eckel
"¡Ojalá hubiera hecho..." Deja de repetir esa frase que te ata al pasado y aprende a elegir nuevas opciones en tu vida.Así que en la preparatoria plantaste a aquel flacucho sabelotodo, chiflado por la tecnología... que hoy es un rico empresario, experto en software. O complaciste a tus padres estudiando medicina, pasando por alto el hecho de que detestas los hospitales.
No es malo arrepentirse. Si nunca te has equivocado, es que no has vivido mucho. Y el arrepentimiento puede ayudarte. Te muestra cuánto has madurado ("¿Por qué dejé que ese jefe insolente me tratara tan mal?") y te enseña adónde quieres ir ("¡Ojalá no hubiera rechazado aquel trabajo en otra ciudad!") "El arrepentimiento es una emoción útil. A fuerza de traspiés, te impulsa a moverte", asegura Neal Roese, sicólogo en la Universidad de Illinois y autor de If Only: How to Turn Regret Into Opportunity (Si sólo: cómo transformar el arrepentimiento en oportunidad).
Pero el arrepentimiento también te inmoviliza si te atrapa en un interminable ciclo de "Si hubiera hecho..." u "Ojalá hubiera podido..." Aquí, algunos de los "si hubiera" más comunes y las tácticas para seguir adelante.
"Ojalá no hubiera roto con mi ex novio. ¡Ahora se va a casar con otra!"
En aquel momento parecías tener muy buenas razones para terminar con él. Necesitabas tu propio espacio. No estabas segura de que era tu hombre ideal. Pero ya has tenido demasiado tiempo y espacio, y te preguntas cómo dejaste escapar ese tesoro.
¿Solución? Primero, permítete llorar por la herida. Si estás tan arrepentida, sentirte desconsolada por la pérdida es un elemento clave. Enfrenta el hecho de que has cometido un terrible error. Roese sugiere dar salida a tu tristeza y frustración por escrito. "Escribir tus pensamientos y preocupación este permite ponerlos en el contexto mayor de tu vida, y ese parece ser el factor que te ayuda a sentirte mejor", dice Roese.
Ya sea que lo hagas en un diario privado o en un blog público, poner por escrito tus pensamientos te ayuda a aclarar lo que te perturba y te proporciona una útil información sobre lo que buscas ahora en una relación. Pregúntate: ¿Qué has aprendido de la experiencia? ¿Qué cualidades tiene tu ex que puedes apreciar ahora (y no apreciabas antes)? Eso te ayudará a descubrir esas características en tu próximo Romeo.
De paso averiguarás lo que verdaderamente te molesta de esta situación. Después de todo, tiene que haber una razón por la que terminaste con tu ex. ¿Estás segura de que quieres casarte con él... o sencillamente será que estás lista para un compromiso serio?
"Para complacer a mis padres, estudié contabilidad. ¡Ahora detesto mi trabajo!"
Tus padres te dijeron que abandonaras tus tontos sueños de ser una reportera internacional y estudiaras contabilidad. Ya acumulas varios años en una carrera que detestas y, cada mañana, después de apagar el despertador por quinta o sexta vez, te arrastras fuera de la cama pensando:¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
M.J. Ryan, autora de Trusting yourself: How to stop Feeling Overwhelm and Live Happily with Less Effor (Confía en ti misma: cómo dejar de sentirte agobiada y vivir más feliz con menos esfuerzo), dice que lo primero es perdonarte. No es justo recriminarte continuamente por una decisión que tomaste en la adolescencia. Y aunque tus padres se hayan equivocado esa vez, es posible que escucharlos te haya servido de mucho en sentido general. "Te culpas porque piensas que debías haber sabido lo que sabes hoy. Pero eso no es posible para nadie. La verdad: no podías haberlo hecho diferente, porque si hubieras podido, lo habrías hecho", señala Ryan.
En vez de pensar en el pasado, analiza lo que puedes hacer ahora. ¿Hasta qué punto anhelas tu carrera soñada? ¿Estás dispuesta a volver a la universidad, a empezar de nuevo desde abajo? ¿Puedes dar pequeños pasos para una carrera más satisfactoria, como tomar clases nocturnas?
Si decides que es demasiado tarde para ser cantante o jugadora profesional de tenis, no te desesperes. En vez de eso, haz inventario. Mira la experiencia, los conocimientos y los contactos que tienes ahora. ¿Pudieras empezar en otro campo, uno para el que te sirvieran las habilidades que has adquirido en tu aburrido trabajo actual? ¿Te ofrece este empleo otra opción que te guste más de la que tienes ahora? Una vez que mires hacia delante, no hacia atrás, podrás empezar a labrarte un nuevo y brillante futuro profesional.
"Gasté demasiado dinero en tonterías. ¡Ahora me ahogo en un mar de deudas!"
Zapatos, boletos de conciertos, comidas en restaurantes caros... todo eso y más. ¡Ahora lo único que te queda son cuentas astronómicas, que siguen creciendo! Y mientras tratas de bajarlas, te estás perdiendo cosas buenas, como unas vacaciones en la playa con tus amigas o un apartamento adorable en tu vecindario favorito. Lo peor: ni siquiera puedes recordar lo que compraste. Hace tiempo que las comidas fueron olvidadas, y la ropa se decoloró y pasó de moda.
Sin duda, salir de las deudas es una tarea difícil. Pero en vez de flagelarte por esos frívolos errores que repletan tu clóset, enorgullécete del hecho de haber aprendido una de las lecciones más difíciles de la vida: no gastes lo que no tienes. "Usala como fuente de fortaleza y deja que la lección te impulse hacia adelante", señala Judith Sills, sicóloga y autora de The Comfort Trap (La trampa del confort).
Sills dice que analizar la conducta pasada que has dejado atrás es doloroso, pero útil. "Te ayuda a reconocer lo lejos que has llegado", anota. Así que en vez de lamentarte por los bolsos y pedicures que no puedes tener, usa tu experiencia para desarrollar las importantes habilidades financieras que pueden llevarte a un futuro exitoso.
"¡Dejé pasar una gran oportunidad de trabajo!"
En ese momento, pensaste que habría muchas posibilidades de obtener otro empleo bien remunerado, con oportunidades de aprender y de viajar. Después descubriste que no era así. Ahora te atormenta el trabajo que no tomaste o la promoción que no solicitaste.
Piensa primero si en realidad perdiste la oportunidad. ¿Es posible que un simple e-mailal director de personal haga que te considere para futuras y, quizás, mejores promociones?
Si la respuesta es no, date a ti misma un poco de amor con disciplina. Cada vez que empiece a irritarte haber dejado pasar una gran oportunidad, contrólate. Respira profundo y di: "Esto terminó". Repítelo tantas veces sea preciso. Según Roese, a sanar con rapidez. "Sólo cuando algo se deja atrás, se repara o se le pone punto final, es que la gente lo supera", dice. Luego saca provecho del arrepentimiento. Después de todo, si no puedes evitar pensar en algo, es que probablemente tiene datos útiles. "Pregúntate por qué la alternativa es más apetecible para ti", dice Ryan. "¿Qué te falta? ¿Qué anhelas?" Por ejemplo, si te molesta no haber buscado una promoción en el trabajo, ¿qué ha cambiado para que la quieras ahora? ¿Tienes más destreza y confianza en ti misma que entonces? Si te despiertas cada mañana deseando haber tomado esa posición en la pequeña sucursal que empezaba en los suburbios, pregúntate por qué prefieres esa alternativa. ¿Buscas la excitación de una nueva oficina o la calma del campo?
Una vez que logres definir con precisión lo que buscas, estarás lista para dar el paso cuando llegue la próxima (y posiblemente mejor) oportunidad, aunque ocurra en un mal momento, cuando no sientas deseos de viajar o algo así. También podrás buscar activamente lo que quieres. "El arrepentimiento viene de oportunidades perdidas", señala Sills. "Se supera tomando conciencia de que puedes haber perdido esa oportunidad, pero no todas".
"¡Ojalá me hubiera mudado a la capital en vez de quedarme en mi pueblo!"
Si sólo hubieras comprado un boleto de ida a esa deslumbrante ciudad a kilómetros de tu pueblo, en vez de estar en tu aburrida oficina, mirando las mismas caras, estarías en un trabajo glamoroso, almorzando con celebridades y diseñadores de moda. En vez de ir a los bares de siempre en jeans y camiseta, estarías en un club con amigas ultrahip, con ropas que causarían la admiración de Carrie Bradshaw. La admiración de Carrie Bradshaw.
Es fácil soñar despierta sobre la excitante vida que tendrías si hubieras escogido un sendero diferente. Por eso "las cosas que no hiciste" provocan un arrepentimiento tan fuerte: nunca salen de la etapa de fantasía. "Como los detalles no son claros, llenas los espacios vacíos con cosas que has visto en un programa de televisión", dice Roese. "No hay límites para nada, excepto los que pone tu imaginación".
Así que vuelve a la realidad. Roese sugiere transformar el cuento de hadas en una pesadilla. Imagínate en un atestado apartamento de una habitación, preparándote una sopa de paquetito porque tu cuenta bancaria está en cero y perdiéndote las Navidades en tu pueblo, donde todos la pasan bien.
Por supuesto, la verdad suele estar a medio camino entre los dos escenarios, pero proyectarte en ambos te ayuda a darte cuenta de si realmente quieres irte a la gran ciudad... o sólo mirar el show en la televisión. Si decides que estás lista para las luces brillantes, bueno, ¿qué esperas? Sólo porque te hayas arrepentido de antiguas decisiones no significa que no puedas tomar otras nuevas. Como dice Ryan: "Sólo puedes vivir tu vida opción tras opción, y siempre puedes ir tras una opción diferente".



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