Autor: Redacción
¿No estás aburrida de atragantarte un sándwich de jamón y queso en el escritorio? Lee esta nota y entérate de todo lo que puedes hacer en ese rato.¿Eres de las que devoran un paquete de galletitas en algún momento indeterminado de la tarde (cuando te empieza a sonar el estómago), porque nunca tienes tiempo para almorzar decentemente? ¿O estás entre las que se sienten satisfechas con usar ese rato del mediodía para mirar por la ventana, sin hacer absolutamente nada? O, quizás, tu caso es el peor: ignoras por completo lo que significa tomarse una hora entera para comer y te pasas todo el tiempo trabajando sin parar... para después preguntarte por qué te sientes a punto de desfallecer.
Una investigación realizada por una cadena de comidas rápidas descubrió que el 60% de los trabajadores de las corporaciones estadounidenses piensa que la hora del almuerzo es "el mito más grande de la vida de oficina". Bueno: esta es una creencia que no le hace nada bien a tu cuerpo, ni a tu mente ni tampoco a tu alma. "Una de las razones por las que dormimos en la noche es que nuestro cerebro precisa de ese tiempo sin actividad para descansar y ?repararse' a sí mismo. Hacer un alto para almorzar les da a tus neuronas una oportunidad similar durante el día. Y, además, te ayuda a recargar tus baterías emocionales", dice el Dr. Ashima Puri, de India. "Convierte tu pausa del mediodía en parte esencial de tu rutina para el bienestar". Piénsalo: estamos hablando de cinco horas por semana. Eso equivale, más o menos, a 22 horas mensuales. ¡Hay muchas cosas que puedes hacer para aprovechar ese tiempo! Cosmo te brinda algunas ideas para ponerle onda a tu hora del almuerzo.
Recarga las pilas caminando
Haz una caminata para renovar tu energía: con 20 minutos alcanza. De esta forma ayudas a reducir el estrés, a controlar la presión sanguínea, a mantener a raya los kilos de más, a tonificar el cuerpo, a incrementar la densidad de los huesos, a disminuir los riesgos derivados de la vida sedentaria (como desórdenes cardiacos, diabetes...) y también obtienes un montón de beneficios más. "Alejarte del escritorio te renueva y contribuye a aclarar ese problema que tenía ocupada tu cabeza", asegura el Dr. Puri. Sal a recorrer las calles sin pensar en nada y vas a volver ¡fresca como una lechuga! Plan B: si tu oficina queda en una zona espantosa, anótate en un gimnasio cercano y llévate tu iPod.
Malcríate un rato
Aprovecha el mediodía para regalarte una sesión de belleza. ¿Qué tal un baño de crema en el pelo, una limpieza de cutis o una pedicure que tienes ganas de hacerte desde el verano? Búscate una peluquería o un spa que te quede por la zona (para no desperdiciar minutos viajando). Obvio: reserva un turno antes. Por esta vez, te puedes comer sin culpa una porción de torta o un par de empanadas mientras te consienten. Como verás, no tiene mucho sentido que sigas lamentándote por la falta de tiempo para los pequeños-grandes placeres de este mundo. Es cuestión de que aproveches mejor tu mediodía.
Una sesión de fitness
Trázate un plan de ejercicios y utiliza tu horario de almuerzo para ir cumpliendo objetivos. "Sentada en el borde de la silla, agárrate con las dos manos del respaldo, eleva las piernas rectas, paralelas al piso, hasta la altura del asiento, y crúzalas y descrúzalas rápidamente, con un movimiento de tijera. Haz dos series de 20 repeticiones para endurecer los rebeldes abdominales bajos", recomienda Mónica Peracchi, instructora de Pilates. Otro dato a considerar: un estudio de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, encontró que los abdominales hechos sobre una pelota, como las que se usan para los entrenamientos de Pilates, son un 20% más efectivos. Prueba dos series de 10 a 12 repeticiones, siempre antes de comer. ¿Cómo tener una pelota en la oficina? Fácil: cómprate una inflable.
Escribe una carta
¿Ultimamente te cuesta descargar presiones? Prueba escribir "un diario" durante tu hora de almuerzo. Ojo: no se trata de regodearte en lamentos y volver a trabajar con el rímel corrido... ¡y el ánimo por el piso! Es algo mucho menos dramático y más concreto. Puedes empezar con un "Me preocupa..." Poner por escrito tus pensamientos es una manera eficaz de sacártelos de la cabeza, y, además, de entenderlos mejor. Pero, atención, no dediques los 60 minutos a esto, acuérdate de que también tienes que comer...
Date una sesión de shopping-terapia
No hace falta convencerte de que esto va a ser eficaz. Ir de compras gratifica y deja como nueva a cualquier mujer del mundo, siempre. Si no tienes ningún centro comercial más o menos cerca (lo mejor para aprovechar el tiempo al máximo), acude a la tecnología: la Web te ofrece miles de posibilidades al alcance de un clic. Una buena compra puede transformar radicalmente el resto de la jornada.
Gestiona los servicios de un spa móvil
Por suerte, cada vez son más quienes proponen el servicio de masajes exprés para empresas. Los especialistas se trasladan al lugar de trabajo con camillas o sillas ergonómicas y dan sesiones breves de 15 ó 20 minutos de masajes especiales, con las técnicas habituales (shiatsu, californiana, tailandesa), pero adaptadas al ámbito laboral. Es decir: se realizan sobre la ropa, sin aceites ni cremas. Otra novedad genial son las clases de yoga en la oficina. Para contratar el servicio pueden juntarse varios colegas o, si quieres que tu gerente se entusiasme y la empresa se haga cargo, puedes enviarles los datos de la empresa y ellos se ocupan de hacer el contacto. "Pueden contratarse módulos o sesiones individuales. Lo ideal es realizar las clases dos veces por semana, durante 60 minutos. El yoga sirve para relajar y energizar. Desde el cuerpo se trabaja la mente y el plano espiritual, aquietando los pensamientos y logrando el equilibrio emocional. Los ejercicios de respiración son básicos para depurar el organismo y estimular el flujo sanguíneo. Por su parte, la práctica física brinda elasticidad, corrige malas posturas y alivia los dolores que provienen de las contracciones", afirma Julio Aguirre, profesor de yoga y director de Yoga para Empresas.
Relajate online
¡El futuro ya llegó! Internet hizo nuestras vidas mucho más simples en muchos aspectos... y más complicadas en otros. Pero, últimamente, incluso te ofrece la posibilidad de ¡relajarte! Si no nos crees, después de haber preparado ese informe agotador durante toda la mañana, dedica tu horario de almuerzo a bucear por los sitios que ayudan a las personas a combatir el estrés y a relajarse. En http://www.relaxonline/.com.ar, por ejemplo, puedes encontrar ejercicios de meditación guiada al ritmo de música suave.
Lee algo
¿No te encantaría descalzarte y hojear una Cosmo en la oficina? Puedes hacerlo tranquilamente al mediodía y, quizás, subir los pies en el escritorio. ¿Otra opción? Olvídate del mundo (por 60 minutos), sumergiéndote en ese best seller que te recomendaron. Tampoco descartes ese libro de espiritualidad lleno de consejos valiosos. Vas a retomar el trabajo con la mente renovada
Haz relaciones públicas
La hora del almuerzo también es un excelente momento para relacionarte con tus compañeros de oficina. Sin tantas formalidades, los vínculos laborales se refuerzan mejor. Puedes tejer alianzas y hasta posicionarte mejor con tu jefe en pro de tu próximo ascenso. "También puedes utilizar este tiempo para charlar con alguna compañera sobre algún tema placentero: libros, viajes, películas o los planes para las próximas vacaciones. Es una de las mejores maneras de distenderte. Lo más importante es disfrutar del momento de la comida y aprovecharlo para mejorar los vínculos con otros", afirma la licenciada Felisa Senderovsky, vicepresidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA).
Duerme la siesta
¡Sí, leíste bien! Pero lo que te estamos sugiriendo no es que apoyes la cabeza sobre tu pila de trabajos pendientes a las once de la mañana mientras tu jefe te mira, sino que cierres los ojos durante algunos minutos en tu hora de almuerzo. En los Estados Unidos, Francia y Japón, muchas de las principales empresas cuentan con espacios acondicionados para que los empleados duerman media hora. Tú puedes sumarte a esta iniciativa... con un poco más de discreción. ¡Y trata de no roncar!
Olvídate del trabajo
No lleves tus obligaciones a almorzar contigo. Aléjate de tu laptop, la agenda, el informe para revisar o cualquier asunto por el estilo. Y si no estás por hacer ni recibir ninguna llamada personal, apaga el celular. Realiza una pausa en el verdadero sentido de la palabra y dedícate a disfrutar mientras estás comiendo. Obviamente, esto tampoco deberías hacerlo en tu escritorio. Y, si terminas antes de que se acabe tu tiempo, ni se te ocurra volver a la oficina. Tómate por lo menos un rato para hacer otra cosa más que trabajar, ¡sea lo que sea! Aunque al principio te cueste un poco este desenchufe, enseguida vas a notar los beneficios.
Tiempo de salir a la pesca
Hay miles de sitios de encuentros online ideales para convertir tu hora del almuerzo en una divertida cita virtual. Claro que también puedes usar el mediodía para tener un encuentro cara a cara en el mundo real. Esto es muy funcional, especialmente cuando recién estás conociendo a alguien: o vuelves al trabajo con maripositas revoloteando en el estómago o puedes usar la excusa de que se te acabó el tiempo, ¡y huir! "Aunque lo ideal sería ?chatear' con él durante el almuerzo y combinar un encuentro en un horario más distendido, donde puedan verse con más tranquilidad", sugiere Senderovski.
Dedica un momento a reflexionar
Simplemente, siéntate sola en un rincón agradable, puede ser en la sala de reuniones o en una plaza cercana a la oficina. Lo importante es que te tomes un rato en paz y en silencio para estar en compañía de ti misma. Esto sirve para relajarte y bajar los niveles de ansiedad. Muchas veces, también para encontrar la solución a cosas que estuviste posponiendo durante mucho tiempo. Si todavía no aprendiste a meditar o a respirar conscientemente, hacer un curso de cualquiera de las dos cosas podría ser la mejor inversión de tu vida. Si quieres intentarlo por tu cuenta y practicarlo en la oficina, empieza por "tomar distancia de la notebook o la PC. Siéntate en una postura cómoda, bien apoyada en tu pompis, manteniendo la alineación natural de la cabeza, el cuello y la columna. ¿Otra opción? Puedes recostarte sobre una alfombra boca arriba, con los brazos y piernas relajados. Cierra los ojos y focaliza tu atención en la respiración (olvídate de pensar en un color o en una imagen: eso más bien te distraería). Vas a notar que al inhalar, el diafragma (un músculo ubicado debajo de la última costilla) baja y al exhalar, sube. Realiza estos dos movimientos con igual ritmo e intensidad. Conviene empezar con 15 ó 20 minutos, hasta llegar a completar una hora", aconseja Aguirre.



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