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BIOGRAFIA

George Gershwin, el gran compositor de música

AUTOR: Eunice Castro | FOTOGRAFÍA: Vanidades | FECHA: 2010-11-03
Su mezcla de jazz dentro de la música orquestal sinfónica fue una de sus más importantes contribuciones a la historia de la música
Esta estrella del jazz descubrió la música desde muy joven; a los 12 años se sentó al piano en cuanto llevaron uno a su casa y tocó una canción completa de las que había ensayado en la pianola, dejando estupefactos a todos.

Jun. 12, 2009 

 

A principios del año 1892, Morris Gershovitz arribaba al puerto de New York Harbor, entre miles de judíos rusos que deseaban comenzar una nueva vida en América. Pero Morris tenía, además, otra razón poderosa: la de reencontrarse con Rose Bruskin, una linda jovencita quinceañera a quien conocía desde su natal St. Petersburgo y a la que sus padres hacía poco habían traído consigo al emigrar a New York.

 

Morris era solo cuatro años mayor que Rose. El consiguió trabajo como dibujante en una fábrica de calzados y no tardó en pedir la mano de Rose. El 21 de julio de 1895, la pareja se casó en una tradicional ceremonia judía a la que asistieron sus amigos rusos de New York.

Rose y Morris se instalaron en un pequeño apartamento en la esquina de las calles Hester y Eldridge, un área de la ciudad mayormente judía, muy pobre.

Morris dejó su trabajo en la fábrica de calzados decidido a comenzar un negocio por cuenta propia, dando inicio a una serie de nuevos negocios durante el transcurso de su vida, entre los que estarían un restaurante, un baño turco, una panadería, una tienda de tabacos, un salón de billar y un establecimiento de apuestas en una pista de caballos.

El decidió americanizar su apellido Gershovitz por el de Gershvin, que finalmente declinaría en Gershwin.

 

Rose quedó embarazada de su primer hijo, Israel (más tarde Ira), que nació el 6 de diciembre de 1896. No tardó Morris en querer mudarse para Brooklyn y le dijo a Rose que había encontrado una casa de ladrillos de dos plantas, en el número 242 de la avenida Snedicker.

-¡Nos dan gratis el primer mes de alquiler! -dijo jubiloso.

 

A Rose le gustó tener más espacio. Muy pronto quedó embarazada de nuevo, y el 26 de septiembre de 1898 daba a luz a Jacob, al que dos años más tarde llamarían George, sin imaginar que en el futuro este hijo se convertiría en el célebre músico norteamericano, sumamente creativo y genial.

Apenas a seis semanas del nacimiento de George, su padre mudó a su familia de nuevo a Manhattan.

Con su manía de vivir cerca de su trabajo, Morris mudaría a los suyos 30 veces en menos de 20 años.

El 14 de marzo de 1900, Rose tuvo a Arthur, su tercer hijo. Ella anhelaba tener una niña, pero ese deseo no se le cumplió hasta el 6 de diciembre de 1906, cuando nació su hija Frances.

Ira era tranquilo y le gustaba quedarse en casa leyendo, mientras que George se sentía feliz jugando hockey, peleando con su grupo de amigos y patinando.

Cuenta el biógrafo Roland Vernon en su libro Introducing Gershwin, que en una pelea callejera, George se cortó una ceja que le dejó una profunda cicatriz para el resto de su vida.

 

Patinando por Harlem, George sintió una excitación que nunca olvidaría. En el Club Baron Wilkins tocaba el conjunto de Jim Europe, y escuchó la música negra que interpretaban, como gospel y jazz. Desde entonces se sentaba bajo la ventana del Wilkins para escuchar la música en vivo.

Un día, se encontraba jugando en el patio de la escuela, cuando George, de 10 años de edad, escuchó a través de una ventana una música de violín que lo hechizó. Era el joven Maxie Rosenzweig, quien haría carrera bajo el nombre de Max Rosen y estaba ensayando la Humoresque de Dvorak.

-Tengo que felicitar a este chico -dijo George en voz baja.

Y lo esperó en la puerta hora y media, aunque llovía y tenía frío. Pero Rosenzweig salió por otra puerta. Entonces George averiguó su dirección y se presentó en su casa.

-Es una pena -le dijo la madre-. Maxie acaba de irse.

 

No obstante, la señora amablemente concertó un encuentro para el día siguiente. Desde entonces, George y Max se hicieron grandes amigos y, además de jugar al hockey y otras cosas, el violinista le hablaba de música y de los grandes compositores.

-¿Sabes una cosa, Max? Quiero ser pianista.

-George, no tienes nada dentro de ti para ser músico, puedo asegurártelo -le respondió Rosenzweig.

Años más tarde, Gershwin diría:

-Verdaderamente, fue Max quien me abrió el mundo de la música y poco faltó para que me lo cerrase.

 

Un amigo de George poseía una pianola a la que le daba acceso cuando lo visitaba. Con habilidad inusitada, él colocaba los dedos en las teclas y retenía en su memoria lo que iba haciendo una y otra vez. Este era un secreto que guardaba celosamente.

Un día, Rose Gershwin dijo:

-Es hora ya de que nuestro hijo Ira tome clases de piano con mi tía Kate.

-Estoy de acuerdo -dijo Morris, y compró un piano de segunda mano.

Destaca el biógrafo Paul Kresh, autor del libro An American Rhapsody, que no fue Ira, sino George, de 12 años, quien se sentó al piano en cuanto lo llevaron y tocó una canción completa de las que había ensayado en la pianola, dejando estupefactos y sorprendidos a todos, especialmente a Morris.

-¿Qué es esto? -exclamó su padre asombrado-. ¿Puede un chico tocar piano sin haber recibido una lección en su vida?

 

George le contó su secreto y su padre no le negó los profesores que necesitaba. Primero fue la tía Kate, después Miss Green, una vecina pianista, más tarde Mr. Goldfarb, un conductor de opereta. Pero fue el brillante maestro Charles Hambitzer quien reveló a George la música de Bach, Beethoven, Listz, Chopin, Debussy y Ravel.

Hambitzer le dio a George confianza en sí mismo, lo inició en la armonía, la teoría musical y la orquestación. Aprendía rápido y el maestro, orgulloso de su talento excepcional, no le cobraba un centavo por las clases.

 

Guiado por Hambitzer, George comenzó a asistir a recitales de piano y a conciertos de orquestas sinfónicas. A cambió de que lo dejasen entrar gratuitamente, tenía que hacer trabajos en las salas.

En 1912, su madre lo matriculó en una escuela para que estudiase contabilidad.

-Tienes aprender algo práctico para buscarte la vida, la música sólo te la embellece -le dijo ella.

Para George, lo único que contaba era la música. Además de la clásica que le enseñaba Hambitzer, él estaba loco por el ragtime, el jazz y los musicales de teatro. Cuando le era posible, iba a ver una comedia.

 

George comenzó a escribir algunas canciones en el estilo popular de los compositores Jerome Kern e Irving Berlin. A la edad de 15 años, él decidió dejar la escuela para empezar a trabajar como vendedor en la editora de música Remick's, en la calle Tin Pan Alley.

George tenía que sentarse en una pequeña cabina todo el día, tocando en el piano las últimas canciones más exitosas. Su virtuosismo y el encanto que él emanaba atraían a los clientes. Allí conoció a algunas personas famosas, como los jóvenes bailarines Fred Astaire y su hermana Adele, que se convirtieron en amigos suyos.

George componía y logró publicar su primera canción: When You Want'Em, pero no en la Remick's. Allí le habían dicho: "A usted se le paga para tocar el piano, no para escribir canciones".

Después de tres años, George decidió renunciar a su empleo en la Remick's.

-¡Quiero consagrarme enteramente al teatro musical! -dijo, sin importarle correr el riesgo.

 

Lo primero que se le presentó en Broadway fue escribir por encargo de Romberg, una melodía para el Passing Show, en el Winter Garden, titulada Making of a Girl. Poco después lo contrataron como pianista para los ensayos de la revista Miss 1917, donde hizo una sólida amistad con Jerome Kern.

Por esa época escribió Rialto Ripples, su primera tentativa de música instrumental en estilo popular. Después, en el mismo teatro le hicieron una oferta como pianista acompañante para ciertos conciertos. En uno de ellos, en noviembre de 1917, una joven cantante llamada Vivienne Segal interpretó dos de las canciones de George con éxito.

-¡Mi sueño se cumple! Mi carrera como compositor ha comenzado -dijo.

 

George tuvo la oportunidad de hacer audiciones para el editor musical Max Dreyfus de la casa Harms, una de las más importantes de New York, quien le ofreció un sueldo semanal para componer canciones.

-Un hombre como Gershwin no necesita que alguien lo lance. Basta su talento -dijo Dreyfus.

Muchas de las canciones de George se cantaban en las revistas de Broadway, pero lo que él deseaba era escribir su propio musical. Esa oportunidad se le presentó en 1919, cuando el joven productor Alex Aaron le pidió componer todo el repertorio para una nueva comedia musical titulada La, La, Lucille, que fue todo un éxito.

 

Un día, Al Jolson, gran estrella de Broadway, oyó a Gershwin tocando en una fiesta su canción Swanee y le gustó tanto, que decidió cantarla en su espectáculo teatral. Jolson después la grabó y fue un hit arrollador. En un año, Gershwin ganó 10,000 dólares en derechos, y repentinamente se convirtió en la estrella de Tin Pan Alley.

Aunque George ahora era famoso, apenas era un compositor popular. El deseaba crear piezas de mayor envergadura, pero sabía que debía prepararse más. Y comenzó a recibir lecciones de teoría y orquestación con el maestro Edward Kilenyi.

Por esa época, el bailarín y productor de Broadway, George White, le pidió que escribiera la música de Scandals of 1920, una revista similar a la de Ziegfeld Follies, especializada en una rutina de danzas. Fue un éxito a teatro lleno con 318 representaciones.

Dos años más tarde, George compuso una corta ópera, creando una nueva clase de música norteamericana, mezcla de tres diferentes géneros populares de entonces: jazz, blues y ópera. La llamó Blue Monday.

La banda que acompañaba el show era la del famoso director y violinista Paul Whiteman, conocido como el rey del jazz.

 

Gershwin y Whiteman empezaron a mezclar jazz dentro de la música orquestal sinfónica. Esta fue una de sus más importantes contribuciones a la historia de la música.

Gershwin continuó escribiendo canciones para otros espectáculos y ya se había convertido en parte de la alta sociedad americana. En New York, era invitado a las más glamorosas fiestas y necesitaba muy poca persuasión para que terminara tocando el piano. Las mujeres se sentían atraídas por su atlética figura. El salía con muchas de las más bellas y jóvenes herederas. También con damas muy interesantes, pero no se enamoraba de ninguna.

-¿Por qué debo limitarme a una sola mujer -decía-, pudiendo tener tantas como yo quiera?

 

En 1923, George cruzó el Atlántico por primera vez, para la puesta de un nuevo musical en Londres, y lo trataron como una estrella. En su honor, los ingleses le dieron muchísimas fiestas.

De regreso a los Estados Unidos, George acompañó al piano a la soprano canadiense Eva Gautier en un recital, donde algunas de sus canciones fueron incluidas en el programa, siendo la primera ocasión en que el jazz era escuchado en una sala reservada a la música clásica.

-Me has impresionado tanto -le dijo Paul Whiteman-, que quiero interpretar
jazz en conciertos.

 

Paul organizó un concierto especial y pidió a Gershwin que escribiese una pieza para piano y orquesta. George compuso en unos 10 días su célebre Rhapsody in Blue y la estrenó el 12 de febrero de 1924, en el Aeolian Hall de New York.

La sala estaba atestada con los más importantes críticos y empresarios musicales, y los más grandes músicos que se encontraban en New York, como Stravinsky, Rachmaninoff y otros.

Su rapsodia causó sensación con sus ritmos y tonos de jazz, puramente americanos. Gershwin la describió como un "caleidoscopio musical de América".

Rhapsody in Blue consiguió en poco tiempo un puesto en el repertorio de los mejores solistas y las más destacadas orquestas. En sus primeros 10 años, ganó con ella 250,000 dólares.

 

George viajó de nuevo a Londres en julio de 1924 para trabajar en el musical Pimrose, y entre sus nuevos amigos británicos estaban el joven príncipe de Gales y su primo Lord Louis Mountbatten.

Al regresar a los Estados Unidos, comenzó a trabajar en su musical Lady, Be Good.

 

En algunas ocasiones, él le había pedido a su hermano Ira que le escribiese la letra de sus canciones, pero esta vez ellos colaboraron juntos en toda la obra. Ira poseía talento para escribir ingeniosos versos y se convirtió en el lírico de George. Aunque ambos hermanos tenían personalidades diferentes, eran fieles devotos el uno del otro y juntos trabajaban muy bien.

George siguió cosechando grandes éxitos. En 1926 su Oh, Kay! vendió en tres meses 57,230 copias de partituras. En 1927 le siguió su Funny Face.

Cuando no trabajaba, él jugaba golf o pescaba en aguas profundas del mar. Además, George era un apasionado del arte y coleccionaba obras maestras modernas que incluían a Picasso, Modigliani y Chagall. Ira y él también disfrutaban pintando.

-Después de componer música, pintar es la segunda cosa más importante en mi vida -declaraba George.

 

En marzo de 1928, él viajó a París donde deseaba estudiar más profundamente composición. Pero cuando intentó ser discípulo de Igor Stravinsky, este le preguntó:

-¿Cuánto dinero ganó usted el año pasado, Gershwin?

-Unos 200,000 dólares -respondió.

-Entonces yo debería tomar clases con usted -respondió el maestro.

 

Ravel se negó a darle clases, argumentando que "usted perdería su gran espontaneidad melódica para componer en un mal estilo raveliano".

Entonces Gershwin comenzó a escribir su obra sinfónica Un americano en París, en la que incluyó ruidos de las calles.

La pieza se estrenó en New York y la audiencia la adoró, aunque no recibió buenas notas de los críticos. A pesar de la terrible Gran Depresión bancaria, George compuso Girl Crazy en 1930, que protagonizaron Ethel Merman y Ginger Rogers.

Ese año, a George y a Ira les pagaron 100,000 dólares por producir la música de Delicious, un nuevo filme de Hollywood, cuando muchos se suicidaban porque lo habían perdido todo.

 

George compuso su Second Rhapsody, donde describió los ruidos y la enérgica prisa de Manhattan.

El año 1931 finalizó con el éxito de su último musical en Broadway, Of Thee I Sing, con 441 representaciones y fue la primera comedia musical que ganó un premio Pulitzer, un honor para George e Ira.

En 1932, sufrieron un revés familiar, pues Morris, su padre, murió de leucemia.

 

Cuentan Edward Jablonski y Lawrence D Stewart, autores del libro The Gershwin Years, que en julio de 1932, George se tomó unas vacaciones en La Habana, donde sintió un profundo interés por la música cubana y los instrumentos nativos, que inspiraron su próximo trabajo orquestal. El compuso Rumba, la que luego llamó Obertura Cubana, y usó instrumentos de percusión.

 

Aunque George gozaba de fama y fortuna, y había escrito cerca de mil canciones populares, estaba ansioso y preocupado. El deseaba dejar una marca en la historia musical y sabía que necesitaba hacer estudios más avanzados en orquestación. Para ello eligió al maestro ruso Joseph Schillinger, de quien recibiría clases por cuatro años.

El 16 de abril de ese año, George dio un concierto al aire libre en el Lewisohn Stadium, el primero donde toda la música era suya. El público lo aplaudió con delirio.

-¡Al menos mis ambiciones han sido satisfechas en parte! -dijo emocionado.

Sus próximos musicales en 1933 fueron Pardon My English y Let'Em Eat Cake, de temas políticos, que fueron un fracaso.

 

George se volcó en algo que había deseado por años: hacer una ópera basada en Porgy, la novela del escritor DuBose Heyward, de la que también este había coescrito con su esposa Dorothy una obra teatral.

Gershwin tituló su ópera Porgy and Bess, y los textos fueron escritos por Ira y Heyward. El tema trataba sobre el estilo de vida afroamericano en la ficticia Calle Bagre en Charleston, Carolina del Sur, a principios de la década de 1930, y Porgy, un inválido afroamericano que habita en los suburbios, intentar rescatar a Bess de las garras de Crown, su proxeneta, y de un vendedor de drogas.

 

La ópera se estrenó el 10 de octubre de 1935 con un reparto conformado exclusivamente por cantantes afroamericanos, con preparación en música clásica, lo que fue una aventurada visión artística para la época. George estaba decidido a que su obra la considerasen una verdadera ópera y no un musical, pero la crítica de ese entonces la condenó como una mezcla. El no viviría lo suficiente para ver el éxito en que se convertiría, considerada ahora su obra maestra.

 

Shall We Dance 

 

En 1935, luego de Porgy and Bess, George Gershwin dirigió su atención a las películas. Ese año se mudó a California y escribió Shall We Dance, para Fred Astaire y Ginger Rogers; A Damsel in Distress, para Astaire, Joan Fontaine y Gracie Allen; y The Goldwyn Follies, con un gran reparto estelar.

Durante esos años en Hollywood, cuentan los biógrafos Irving, Amy y Sylvia Wallace, y David Wallechinsky, en su libro The Intimate Sex Lives Of Famous People, que Gershwin vivió algunos apasionados romances. Uno de ellos fue con la actriz francesa Simone Simon, a quien le ofreció una llave de oro de su casa en Los Angeles. Otro lo sostuvo con la actriz Paulette Goddard, a quien él instó a que abandonara a su marido, Charles Chaplin. También con la bailarina Margaret Manners vivió un idilio; el hijo que ella tuvo fue llamado Alan Gershwin. En 1959, Alan escribió un artículo para la revista Confidencial titulado: "Yo soy el hijo ilegítimo de George Gershwin".

 

Los biógrafos han tratado de identificar a la mujer de su vida y resalta el nombre de la compositora Kay Swift, a quien Gershwin dedicó las canciones de su Song-Book.

George sufría de trastornos nerviosos y digestivos, y limitaba su dieta a alimentos fáciles de digerir, como cereales y vegetales. Según el biógrafo Edward Jablonski, para combatir lo que George llamaba "estómago de compositor", en un viaje que realizó a México, acompañado por su viejo amigo Edward Warburg, director del American of Ballet, y por el Dr. Gregory Zilboorg, un siquiatra nacido en Rusia, George decidió someterse a varias sesiones de sicoanálisis con Zilboorg. El terminaría viendo a Zilboorg cinco veces por semana durante un año.

 

En febrero de 1937, George estaba tocando el piano en un concierto cuando de repente se desmayó. Los análisis que le hicieron no revelaron ninguna causa aparente. Pero en el verano él experimentó mareos, fuertes dolores de cabeza y se ponía de mal humor con facilidad, cosa inusual en él.

Según cuenta la biógrafa Carin T. Ford en su libro George Gershwin, este fue llevado un día al Hospital de Los Angeles y le hicieron una serie de exámenes. Nuevamente no encontraron nada. Todos pensaron que era exceso de trabajo y acordaron que "todo estaba en su cabeza". No imaginaron que, efectivamente, el mal estaba en su cabeza.

El 9 de julio, George cayó en coma y los médicos descubrieron que tenía un tumor cerebral. Trataron de operarlo, pero ya era tarde. Murió el 11 de julio de 1937 a los 38 años de edad. Su música hoy día suena tan bella y emocionante como cuando la compuso.

 

 

FIN

Debemos aclarar que el género de la novela biográfica no es un género puro. Tiene tanto de historia y realidad como de ficción y fantasía. La biografía tiene como mérito estudiar e historiar al personaje en su entorno real. Decir obligadamente la verdad lógica de los hechos. Sin embargo, el mérito de la novela es darle forma a la historia. El autor la adorna con su imaginación. Crea diálogos y presenta los personajes según su concepción personal.

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