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CIUDAD DE MÉXICO, México, 17 sept. 2990.- Michael Moore dice que filmó su documental más reciente, Capitalism: A Love Story, como si fuese el último. Y bien podría serlo.
¿El cineasta que la emprendió contra George W. Bush en Fahrenheit 9/11 y contra la venta libre de armas en Masacre en Columbine, que se burló de General Motors en Roger y Yo y arremetió contra la industria de la salud en Sicko dejará de hacer documentales?
"Es una posibilidad, efectivamente", declaró Moore en una entrevista en el Festival Internacional de Cine de Toronto, donde exhibió Capitalism: A Love Story, a ser estrenada el 23 de septiembre.
"Es algo que vengo haciendo desde hace 20 años. Empecé alertando a la gente sobre General Motors, y toda mi carrera me la pasé tratando de decir que los poderosos no son lo que aparentan y que tenemos que hacer algo", manifestó el cineasta. "Vengo dándome la cabeza contra la pared por 20 años por decir estas cosas".
"Hace dos años traté de promover el debate sobre los planes de salud. Finalmente se empezó a hablar y ¿que conseguimos? Tal vez no aprueben nada. ¿Qué debo hacer a esta altura?".
Moore, quien tiene 55 años, dice que le gustaría volver a escribir ficción. Ya escribió y dirigió una película de ficción, la comedia Canadian Bacon, de 1995, en la que John Candy interpreta a un alguacil que dispuesto a ir a la guerra cuando el presidente estadounidense (Alan Alda) decide provocar un conflicto bélico con Canadá para mejorar su imagen.
La película no tuvo éxito y las críticas fueron flojas, pero Moore dice que quiere hacer más cintas de ese tipo. Indicó que trabajó en dos guiones de ficción durante la filmación de Capitalism: A Love Story, un documental en el que busca demostrar que la penetración del gobierno por parte de las empresas durante los años de Ronald Reagan son uno de los principales causantes de la actual crisis financiera.
En Capitalism: A Love Story, Moore ofrece vistazos del Estados Unidos de su infancia en Flint, Michigan, donde su padre trabajó en una fábrica de bujías. Fue una época mucho mejor que la actual y Moore y su padre visitan el lugar donde se encontraba la planta en que trabajó el progenitor, de la que solo quedan escombros.
"No había venido aquí desde que fue demolida. Fue doloroso", manifestó Moore. "Esa planta representaba para mi familia una buena vida de clase media, y ahora está rodeada de una ciudad que se muere. Donde los únicos que quedan luchan por sobrevivir".
La cinta muestra a un inescrupuloso agente de bienes raíces que vende propiedades embargadas y refleja la desesperación de la gente que es desalojada. Relata la forma en que se benefician las empresas con los seguros que sacan para sus empleados y presenta expertos que no pueden explicar las inversiones causantes de la crisis.
Moore dijo que se necesitan más cineastas que hagan denuncias de las cosas que no funcionan.
"La gente puede sentirse un poco decepcionada porque hay tantos problemas que abordar y querrían que yo hiciese una película sobre ellas. Pero otra gente debe hacerlo", manifestó.
"Estoy cansado de ser el único que hace esto. Durante los ocho años de la presidencia de Bush, si uno buscaba 'Bush' y 'enemigo' en Google, mi nombre aparecía primero. Y no había muchos más", sostuvo Moore. "No bastan Michael Moore, Sean Penn, Ted Kennedy y algunos otros. La gente tiene que movilizarse más en nombre de la democracia".
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