Foto: Cortesía
"Quise mostrar a los personajes de Los últimos cristeros en la más grande adversidad, cuando ya no tienen esperanza, ¿qué es lo que pasa cuando te enfrentas a luchas que ya perecen perdidas de inicio? Es donde sale el espíritu humano de resistencia de lucha, es la fuerza de las convicciones", acepta el director franco-mexicano Matías Meyer.
Meyer estrena, finalmente, Los últimos cristeros de forma comercial, fue parte de la Selección Oficial de Morelia 2011, una película "que no es fácil, pero me gusta pensar que pueda ser la entrada para ver otro tipo de cine, que cauce curiosidad".
Los últimos cristeros inicia en la fase final de la guerra cristera en México, está muy lejos de la visión de propaganda religiosa de Cristiada (Dean Wright, 2011); la historia se conduce a través del fracaso del levantamiento, cuando este ya no persiste sino en un reducido número de combatientes, cansados, algunos dudosos y aniquilados por la persecución y la pobreza.
"Cuando escribía el guión, en el 2007, estaba influido por la idea de la utopía, sentía que había una especie de pérdida, de apatía, de juventud apolítica. No sabía que tres años después iniciarían los movimientos de las primaveras árabes y los de ocupa. Cuando piensas que todo se acabó vuelve a renacer a chispa de la rebeldía y la resistencia", asegura.
Meyer ya trabaja en su próxima película -su anterior proyecto, adaptación de la novela El indeleble caso de Borelli del desaparecido Ernesto de la Peña, quedó cancelado al no llegar a un acuerdo sobre los derechos-, su nuevo largo se llamará El proceso de Louis Riel, una especie de "Che Guevara canadiense".
Los últimos cristeros ya está en los cines de México.
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