El contraste entre el protagonista de la saga literaria Jack Reacher, del escritor Lee Child, y Tom Cruise, actor principal de su adaptación al cine, no puede ser más grande. En la literatura Reacher es rubio y un tipo gigantesco, un big guy, Cruise es castaño y de corta estatura.
Jack Racher es un ex militar que vive como vagabundo, un extraño hombre lo involucra en un tiroteo en donde mueren varias personas, al parecer sin ninguna conexión entre ellas. Pero el colmilludo personaje no cree en las coincidencias, cree en el orden y el complot que intenta dotar de un velo de aparente justicia a la realidad.
Dirigida por Christopher McQuarrie, Jack Reacher: Bajo la ley es un efectivo thriller con ecos hitchcokianos: hay un acento específico en estudiar la aparente normalidad de las personas, esta se rompe cuando la mirada se posa más del tiempo establecido por el pestañeo.
Algo se resiente en Jack Racher, al ser una buena película, llega en un mal momento: este tipo de historias tomaron fuerza cuando salió la saga Bourne en el 2002, también basada en una obra literaria (de Robert Ludlum) que toma como eje la mentira y el complot ejercido en un conejillo de indias, muestra de la sociedad.
En ese sentido, Reacher es lo contrario, es un tipo que sabe el juego y va a jugarlo, vamos, es un cínico. La lectura sobre las pulsiones sexuales del hombre, descargadas en actos violentos a distintos niveles, es realmente interesante.
Aparte de las logradas secuencias de acción, hay una escena memorable: Tom Cruise entra a un bar, mira a varias mujeres, la cámara llena de deseo las necesidades del antihéroe, cuando una chica lo quiere ligar, él la aparta, contradice su deseo. Una actitud desconfiada.
Jack Reacher presenta una breve aparición del director alemán Werner Herzog, como bien destaca The Guardian, los grandes maestros han actuado en películas buenas, aunque poco conocidas: Fritz Lang en El Desprecio de Jean Luc Godard, también Orson Welles en La década prodigiosa de Claude Chabrol.
Tom Cruise no será el tipo rubio ni el más grande, pero sí prueba sus dotes para la acción y el humor inverosímil propios del género de acción, tan abaratados en los ochenta y ahora tan influenciable en films como Drive y Jach Reacher. Una buena propuesta.
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