Foto: NOTIMEX

Raúl Araiza corresponde a una generación de directores que llevaron las enseñanzas del cine a la televisión.
Araiza, conocido por la dirección de más de 30 telenovelas, dirigió a los grandes actores mexicanos que dieron el salto del cine a la cada vez más afianzada televisión: Maricruz Olivier, Ignacio López Tarso, Silvia Pinal y María Félix, sólo por mencionar algunos.
Era normal que Araiza, nacido en Minatitlán, Veracruz, tuviera la audacia visual que ahora tanta falta le hace a la televisión en México, forjado por la experiencia de las leyendas del cine ya mencionadas.
Raúl Araiza dirigió su primera película para el cine en 1977, El cascabel, por la cual ganó un premio Ariel como Opera Prima.
Le seguirían En la trampa (1979), la emblemática Lagunilla, mi barrio (1981) -con Lucha Villa, Manolo Fábregas y Héctor Suárez-, Fuego en el mar (1981) -con Manuel Ojeda-, El rey de la vecindad (1985) y Toña machetes (1985).
El la década de los 90 incursionó en el género del thriller y la ciencia ficción con títulos como Viaje directo al infierno y El hombre que volvió de la muerte.
En 1990 regresaría a Verónica Castro al cine con la cinta Dios se lo pague.
En 1984 dirigió el film Guerreo negro, fue nominado al Ariel por el guión de la película, protagonizada por Alejandro Camacho.
El aporte más difundido de Araiza al cine es su retrato del cine de comedia que tan bien retrata la idiosincrasia del mexicano, Lagunilla, mi barrio; dirigió varias de las telenovelas más influyentes de la historia como El derecho de nacer y El maleficio.
Raúl Araiza falleció a los 78 años este martes 8 de enero.
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