Foto: Cortesía

Hay algo que en Hollywood llaman la maldición del Oscar: ya saben, el infortunio que cae encima de jóvenes y prometedoras actrices que, después de haber ganado con gran fanfarria este reconocimiento, ven su carrera empañada por una serie de participaciones en películas malas.
Víctimas de esta desventurada situación hay varias artistas conocidas: por ahí anda Nicole Kidman, quien no ha dado pie con bola desde su triunfo interpretando a Virginia Woolf en Las Horas (Daldry, 2002)... o la guapísima Gwyneth Paltrow, quien sólo ha logrado a papeles segundones desde su logro en Shakespeare enamorado (Madden, 1998).
Y está también Halle Berry, quien hiciera historia al ser la primera mujer negra en ganar la máxima presea actoral de los Estados Unidos por su papel en Monster's Ball... sólo para encontrarse interpretando papeles malos en películas pésimas.
Veamos si las cosas para la bella Halle han cambiado con su nueva cinta: Aguas profundas (Stockwell, 2012). Pongan changuitos.
"Katie Mathieson" (Halle Berry) es una experta en zoología marina que tiene una habilidad muy particular: puede nadar con tiburones blancos sin ningún tipo de protección. Sin embargo, un día "Katie" tiene una experiencia trágica, y da por terminada este tipo de actividad.
Pero un año más tarde, su ex novio "Jeff" (Olivier Martinez), llega para ofrecerle una lucrativa propuesta: un millonario inglés de apellido "Brady" (Ralph Brown), está dispuesto a pagarle una fortuna por llevarlo a él y a su hijo "Luke" (Luke Tyler), a nadar con tiburones.
La principal deficiencia de la cinta es su guión, que nos provee con una historia floja que no se sostiene. Muestra de ello son los malos diálogos, las lagunas de tiempo que invaden la cinta -en las que no pasa nada- y lo poco creíble que resultan los personajes.
Lo peor sin embargo, es la falta casi total de suspenso de un supuesto thriller. Y es que si bien nos llevamos algunos sustos al ver a los temibles tiburones blancos, nos sorprende poco o nada el momento en que atacan.
Las actuaciones tampoco salvan a la cinta: aunque Halle hace lo posible por aparecer angustiada y Olivier Martinez por hacerla de galán misterioso, ninguno de los dos convencen en absoluto.
No todo está perdido: las tomas acuáticas de los tiburones blancos, están muy bien logradas y resultan impresionantes... así como las bellas vistas de Ciudad del Cabo en Sudáfrica.
Así que esta película, no sólo está a años luz de aquella obra maestra que es Tiburón (Spielberg, 1975) sino también de redimir a Halle, quien puede capotear feroces tiburones... pero no la maldición del Oscar.
Ficha técnica:
Dirige: John Stockwell Actúan: Halle Berry, Olivier Martinez, Ralph Brown

Adriana Fernández
Crítica de cine para periódico Reforma. Comentarista de cine en Radio Red y http://www.redfm.mx . Doctora en Historia. Investigadora y académica
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