Foto: The Grosby Group
A pesar de las más de 12 horas de vuelo que separan Malaui y el Reino Unido, la nueva hija adoptiva de Madonna se ha reunido en Londres con su madre y, casi sin tiempo para descansar, ha asistido a la primera sesión de Cábala, de la que la cantante es seguidora desde hace varios años.
La nueva hija adoptiva de Madonna, Chifundo "Mercy" James, llegó a Londres el domingo desde Malawi, su país natal y, según informa hoy la prensa británica, fue llevada de inmediato junto a sus hermanastros a una sesión de Cábala, una de las principales corrientes de la mística judía.
Esta polémica decisión ha suscitado duras críticas entre la prensa sensacionalista británica, que censura que la cantante no haya dejado un tiempo prudencial a Mercy para adaptarse al nuevo entorno y asimilar el cambio tan radical que va a dar su vida a partir de ahora.
Según señaló la psicóloga Katherine Fingleton al diario Sunday Mirror, la asistencia de Mercy, de 4 años, a este rito es un "shock cultural" para la pequeña, que "debería ser resguardada de este tipo de actuaciones ante los focos para una mejor adaptación".
Acompañando a la recién llegada Mercy en su iniciación en la fe judía se encontraban también el ex marido de Madonna, Guy Ritchie, y sus tres hermanastros: Lourdes, Rocco y David, de 12, 8 y 3 años, respectivamente.
Por otra lado, el padre de la niña dijo "mi Mercy se ha ido. Madonna ha utilizado su poder y su dinero para llevarla, pero mi sangre está en ella. No hay nada que pueda hacer ya".
Eso lo aseguró mientras su hija embarcaba un avión privado acompañada de una niñera, una enfermera y un miembro de la ONG de la cantante, "Raising Malawi" (Levantando Malawi).
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