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    • Metallica: lluvia de rock y efectos especiales en el Palacio

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      La banda ofrece uno de los shows más espectaculares que se hayan visto en el Palacio de los Deportes

      La multitud de seguidores de Metallica crean un mar negro originado por el color de sus playeras, su energía es notoria, saben que la promesa de sus ídolos ha sido ofrecer un concierto espectacular que incluso será inmortalizado en un DVD en 3D.

      Los más de 30 años de carrera de Metallica se notan en la variedad generacional que colma el Palacio de los Deportes, desde niños acompañados por sus padres, hasta señores que se precian de haber asistido a todas las giras de la banda y presumen orgullosos "yo iré a los ocho conciertos".

      Pasadas las 21:00 hrs. la música de Ennio Morricone dio inicio al espectáculo, como en 1999 lo hiciera en su disco sinfónico S&M, y como si de un switch se tratara enciende a los enardecidos asistentes y además comienza con una dosis de efectos especiales dignos de una película hollywoodense.

      "Creeping Death" abrió el espectáculo, Metallica demostró desde los primeros segundos que a pesar del tiempo la energía con la que cuentan sigue intacta. El show parecía ir de acuerdo a las canciones que la agrupación había elegido, por ejemplo en "Ride the Lightning", en la que generadores de luz colgaban sobre el escenario, que en esta ocasión se colocó al centro del Domo de Cobre.

      "Ciudad de México, ¿cómo se sienten, nos extrañaron?", preguntó James Hetfield para recibir a cambio una estruendosa ovación como respuesta.

      "One" continuó el setlist mientras una lluvia de explosiones crearon un infernal calor en el recinto, a la vez que en las pantallas gigantes se mostraban imágenes de soldados. La definición la tenía un fan: "¡Qué chingón!".

      La energía empezó a desbordarse y fue manifestada con el slam en la parte baja del Palacio, mientras temas como "Wherever I May Roam", "Sad But True" y "Welcome Home (Sanitarium)" musicalizaban la locura colectiva.

      Metallica no sólo ofreció lo mejor de su repertorio de canciones, también recicló algunos de los momentos más memorables de giras pasadas, como cuando en "...And Justice for All" construyeron la estatua de "Doris", quien protagonizara la portada del disco homónimo, hecho que no ocurría desde sus conciertos de finales de los 80.

      El momento más apacible llegó con "Nothing Else Matters", en la que la energía se transformó ahora en un coro monumental que hizo retumbar al Palacio de los Deportes.

      La tensión también se apoderó de los asistentes cuando en "Enter Sandman" un técnico fue alcanzado por los fuegos pirotécnicos y comenzó a arder en llamas, sin embargo este acto también se había presentado en conciertos pasados de la banda, aunque no se veía desde 1997.

      Luego del "incidente", Metallica se dio un descanso, para ofrecer un par de temas más, "Die, Die My Darling", cover de Misfits, y cerrar de manera espectacular con "Seek and Destroy", tras la cual un mar de globos negros y explosiones concluyeron de forma espectacular el primero de ocho conciertos a ofrecerse en la Ciudad de México.

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