Resumen del capítulo 98
Eduardo mira fijamente a Erika y ella espera el beso que tanto quiere, parece que el beso es inminente. En ese momento se apagan las luces, se escuchan murmullos y después de unos segundos todo se ilumina otra vez. Erika lleva a Eduardo a donde están Fernanda y Damián y dice que los hombres van a bailar con la mujer que tengan a su derecha. Eduardo voltea y es Fernanda quien está a su lado, Erika lo deja con ella. Eduardo y Fernanda tratan de evitar la mirada, pero no pueden y se miran nerviosos.
Eduardo le dice a Fernanda que debió suponer que unos besos no significan nada, ella, dolida por el comentario, replica que lo sucedido en esa noche le indica lo mismo. Eduardo se califica como estúpido, pues Fernanda nunca le ocultó que fuera casada.
Eduardo llega a su casa y se sienta en la cama, desliza su mano que toca una carta, lo abre descubriendo que son un montón de sobres que tienen como remitente a Fernanda. Él se apresura a abrir uno de éstos y lee una carta de ella cuando era niña diciéndole que está muy triste por no poder despedirse. Después de lo que ha encontrado, a Eduardo lo invade la nostalgia.
Fernanda, en su recámara, se exalta y dice para sí misma que no puede ser que Franco se haya comprometido con Erika, califica de cobarde e insuficiente el amor que empezaba a nacer entre ellos y que él mismo dio por perdido sin dejarla explicar.
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