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Eva (Jaime Camil) y Helena (Lucero) revisan los documentos de las constructoras, en ese momento Plutarco (Marcelo Córdoba) le habla a Helena para citarla en su oficina, Eva trata de calmar sus celos ante la situación.
Santiago (Carlos de la Mota) le advierte a Renato (Ferdinando Valencia) que no se meta con su mujer, en ese momento Marcela (Tiaré Scanda), Fernando (Pablo Valentín) y Eva entran interrumpiendo el pleito. Eva regaña a Santiago y a Renato diciéndoles que si quieren pelear, lo hagan, pero afuera de la empresa.
Helena le habla a Plutarco acerca de los avances del proyecto, pero se da cuenta de que él sólo la está viendo embelesado, sin prestarle atención alguna, él le explica que es porque sólo puede pensar en ella, y que puede perderlo todo menos a ella, Helena se desconcierta.
Fernando empieza a convencer a Marcela de que lo perdone demostrando humildad en el trabajo, reconociéndola como su supervisora.
Rebeca (Mariana Seoane) tiene una ligera sospecha de Eva cuando la escucha silbar una canción que Juan Carlos (Jaime Camil) silbaba, pero inmediatamente desecha ese pensamiento de su mente.
Plutarco empieza a cuestionar a Helena sobre cuándo podrán estar juntos en la intimidad. Helena queda un poco contrariada. Plutarco le aclara que no quiere presionarla, Helena le pide que sea paciente y que deje que las cosas fluyan por sí solas.
Eva ve a Helena y a Plutarco salir de la oficina, Eva trata de tranquilizar sus celos recordando que Helena le ha dicho que no anda con Plutarco.
Helena le cuenta a Lucía (Dalilah Polanco) que Plutarco quiere tener intimidad con ella esa misma noche. Lucía le cuestiona que si todas esas dudas que tiene de estar con Plutarco son porque aún recuerda a Juan Carlos. Helena lo niega rotundamente.
Plutarco manda a Onésimo para que se encargue de organizar la cena con Helena.
Silvia (Leticia Perdigón) asiste al grupo de dependientes anónimos para tratar su problema.
Rebeca va al Hotel de Plutarco y la recepcionista la confunde con la persona que tiene que supervisar la cena y la deja pasar, Rebeca entra a la habitación ve la botella de vino, saca de su bolsa una jeringa, la llena con el veneno y la inyecta a través del corcho de la botella de vino mientras sonríe maliciosamente.
Están por todos lados y hacen desfiles para anunciarnos que su siguiente víctima ¡eres tú!