Es una mujer soñadora, de risa contagiosa y alegre, que ayuda a los demás sin proponérselo, le nace del corazón. No duda de Eduardo y le cree hasta la última palabra. Chayo no es tonta, pero está muy enamorada. Su contacto con Candy hará que nazca en ella la necesidad de acercarse a si misma y saber quién es en realidad.