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Testimonio: Mi esposa tuvo cáncer de mama
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Con toda la humildad les puedo decir que he hecho muchas entrevistas a lo largo de esta maravillosa experiencia que he tenido en el periodismo. Miles. Sin embargo la que tuve hoy, no tengo duda, me ha cambiado la vida.
Hoy puedo decir sin temor a exagerar que el amor lo puede todo, incluso cosas que parecerían imposibles de superar. La historia que hoy escuché de viva voz de mi amigo Héctor Cruzado me lo confirmó. Héctor es una persona alegre, con la que puedes entrar fácilmente en confianza porque siempre anda con una sonrisa y una palabra amable para los demás, al igual que su esposa Iride, con quien lleva casado 15 años.
Jamás imaginarías que detrás de esa pareja alegre hay una historia marcada por el cáncer de mama que empezó hace dos años cuando Iride se detectó una bolita en el seno?
"Recuerdo que ese día me habló Iride para decirme que se había encontrado una bolita. Al principio nos preocupamos, pero después nos tranquilizó la idea de que ésta se localizaba en la parte interna y no en la externa del seno como en la mayoría de los casos, no obstante al día siguiente fuimos con la ginecóloga para que la examinara mejor.
Desde el principio los resultados de los estudios (ultrasonido, masectomía, etc) no fueron alentadores. Tras el análisis de un grupo de especialistas, concluyeron que se trataba de cáncer hasta que no se comprobara lo contrario. Desde ese día nos empezamos a preparar mentalmente para lo que viniera. Afortunadamente por un amigo de la familia dimos con un médico con el que nos sentíamos en confianza; él nos dijo "Mira, lo detectaste a muy buen tiempo y yo voy a hacer todo de mi parte para que te salves". Desde allí supimos que estábamos en las mejores manos.
Después de más estudios, nos dijo que lo mejor era operar lo antes posible. La operación sería así: él abría, extirpaba un pedazo de la bolita, la mandaba inmediatamente a patología y en 10 minutos se podía determinar si era cancerígena o no. Aceptamos y decidimos programar la operación en cuatro días.
Horas angustiantes
Cuando entró mi esposa al quirófano estábamos conscientes que la cosa estaba así: si el médico salía en una hora y media quería decir que la bolita no era maligna, si se tardaba más sabríamos que había tenido que remover el seno. Obviamente después de que pasaron dos horas y el médico no salía, yo sabía que tenía que ser más fuerte que nunca porque supe que esto apenas estaba comenzando y yo tenía que darle todo el apoyo al amor de mi vida ahora que más lo necesitaba.
Al principio los sentimientos estaban a flor de piel. Ella se preguntaba por qué le había pasado eso, y yo me preguntaba por qué no me había pasado a mí en lugar de ella. Sientes mucha confusión en esos momentos.
Cuando salió el doctor dijo que le había ido muy bien, que sí tuvo que removerlo porque el tipo de cáncer que tenía era de los más agresivos, pero que el hecho de que era fuera joven y que se lo hubiera detectado a tiempo, le había salvado la vida. Puede sonar como disco rayado lo de la detección oportuna y la autoexploración, pero si de algo estoy convencido es que eso fue clave para que Iride saliera de esto y se recuperara a pesar de que sí estaba muy triste. Ahí entra el papel como pareja del apoyo incondicional: yo le decía que todo estaba bien, que ya había pasado y que haríamos todo lo que estuviera en nuestras manos para que el cáncer se erradicara por completo.
El primer paso de un largo camino
En un mes comenzaba la quimioterapia para limpiar las células cancerígenas que quedaran, pero resulta que no teníamos seguro. Él nos recomendó con el director del que trata el cáncer de mama en el Hospital Nacional de Cancerología. Fuimos con él y afortunadamente pudimos obtener ayuda del Seguro Popular porque de otra forma no hubiéramos podido pagar la suma que se requiere para el tratamiento.
Estamos muy agradecidos con el hospital. La atención tan humana que recibimos es de no creerse: las enfermeras amabilísimas, los médicos también, un trato completamente humanitario de verdad. En el hospital había gente de todo: pobres, ricos, clase media. Esto te hace reflexionar y darte cuenta de que eres uno más y que todos, al igual que tú, quieren salvarse.
Las quimioterapias duraron ocho meses. Desde la primera fue terrible. Imagínate ver a tu esposa tres días en la cama tumbada como si la hubieran golpeado. Si fue durísimo para mí, no me imagino cómo ha de haber sido para ella. Recuerdo que había noches en las que me decía "Si me muero, ¿qué vas a hacer, qué va a pasar con mis hijas?". Ellas en ese momento tenían 12 y nueve años.
¿Qué va a pasar con mis hijas?
Afortunadamente yo corría por las mañanas, lo cual me ayudaba a desahogarme y llorar un poco porque frente a ella y mis hijas yo tenía que portarme como un roble y con el mejor ánimo. Su actitud siempre fue la mejor, sólo después de las quimios era cuando se le venía el mundo encima, pero ella se portó como una guerrera. Por mi parte la escuchaba, trababa de entenderla.
El proceso con ellas fue un factor muy importante. En la semana donde a mi esposa le removieron el seno, les dijimos que nos íbamos de vacaciones, pero eventualmente tuvimos que hablar con ellas y decirles la verdad. Sólo en ese momento fue cuando me quebré; no pude más porque lo primero que se me vino a la mente fue pensar en Iride muerta.
Se portaron increíble con su mamá y conmigo; maduraron muy rápido. Te puedo decir que las niñas que pasan por una situación similar son niñas mucho más maduras y conscientes de muchas cosas.
El final de la pesadilla
En las quimios finales (las más agresivas), Iride no podía más, pero sabíamos que estábamos en las últimas y eso nos daba fuerza. En la última parte yo le decía que le echara ganas y cuando salió de la última fue increíble. El médico nos decía que ni él ni nadie podía asegurarle que podía curarla al 100%, pero que haría todo lo posible por erradicar el cáncer.
Amor incondicional
Para mí como esposo fue muy duro verla así. Eso sí, NUNCA me pasó por la mente dejarla o pensar en que yo no tenía necesidad de pasar por eso. En Cancerología nos encontramos con muchas mujeres que sus parejas las habían abandonado a causa de su enfermedad. No me lo explico, ¿cómo la puedes dejar cuando ella más te necesita?
La parte de pareja fue durísima; tuve que mentalizarme de que ella estaría convaleciente y que obviamente qué apetito sexual ni qué nada. Eso lo entendía muy bien, pero lo más fuerte fue cuando recién le quitaron los puntos del seno, me dijo "Quiero que lo veas". Yo entendía que para ella era su forma de preguntarme si la aceptaría tal y como era ahora. Claro que lo ves y es duro, pero si era fuerte para mí, ahora imagínate para una mujer que es parte de su feminidad. Obviamente yo le decía que era hermosa, que se veía muy bien y todo lo que la hiciera sentir bella, ¡porque lo seguía siendo para mí!
Una amiga nos contó que a su hermana le había dado cáncer de seno y le habían tenido que extirpar uno, pero que le regresó en el otro de manera fulminante. Fue entonces que Iride decidió que se quitaría también el otro seno para que las posibilidades de que le regresara el cáncer casi se anularan por completo. Como siempre, la apoyé incondicionalmente.
Una nueva vida
Apenas en julio de 2012 le hicieron su reconstrucción. Ella obviamente ve la vida diferente: se alimenta mejor, hace ejercicio, está más consciente de su cuerpo, de la vida. Difunde la autoexploración lo más que puede entre sus amigas y conocidas, etc. También nos hemos informado mucho al respecto y una de las cosas que encontramos es que muchos estudios señalan que las bebidas dietéticas estimulan el crecimiento de las glándulas mamarias.
También he platicado con muchos médicos al respecto y algo que me dijo uno fue que sólo el 3% del cáncer es hereditario, no es nada. Otros médicos te dicen que lo que sí se hereda son los malos hábitos alimenticios; eso a mí me hace sentido porque mi mujer se tomaba dos o tres refrescos de dieta al día. Son cosas que uno puede controlar para PREVENIR.
Lo que me gustaría decirles a las mujeres es que, si llegan a padecer esto, lo más importante es su actitud. Si tú tomas una gripa con mala actitud y te tira siete días tirado en cama. Desde el día uno debes llenarte de pensamientos positivos: vamos a hacer lo necesario, todo estará bien, voy a salir adelante, etc.
Uno de los errores más grandes que cometimos fue no habérselo contado a nuestros amigos, pero después que se los empezamos a platicar supimos que nos llenarían de amor y cariño; por ello recomiendo mucha comunicación con los seres cercanos.
Ahora, desde el punto de vista de los hombres deben preguntarse ¿cómo te gustaría que te tratara tu pareja si fueras tú? La satisfacción de haberlo superado no se compara con nada y es cuando las lágrimas, la angustia, la incertidumbre y demás cobraban sentido. Si algún hombre nos llega a leer le digo a los hombres que si le pasa a su pareja, lo peor que pueden hacer es huir, independientemente si es tu esposa o no, no es opción abandonarla.
Piensen a futuro. Pónganse metas, eso nos ayudó porque veíamos fotos de los viajes y sabíamos que teníamos que viajar más, por lo que no podíamos rendirnos porque había un futuro para nosotros, de eso no había duda. La vida es un juego donde hay que superar retos: o los superas o te dejas ganar."
Actualmente Iride sigue en chequeos periódicos para que el cáncer no vuelva a brotar. Héctor sigue apoyando incondicionalmente a su esposa y espera que su mensaje de prevención llegue a muchas más personas.
¿Algún familiar tuyo tiene o ha tenido cáncer de seno; cómo lo afrontó?