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Leo y Piscis

Entre estos dos signos surge algo de seducción y se atraen. Pueden tener un buen comienzo, pues Leo intenta seducir de todas las maneras posibles a Piscis, a quien esto le gusta porque se fija mucho en los detalles de Leo. Estos dos signos por lo general buscan el placer mutuo en el encuentro sexual, pero el sexo entre ellos no es nada del otro mundo y les lleva tiempo encontrar el punto de máxima excitación.
Sin embargo, estos dos signos juntos tienen más para perder que para ganar y su compatibilidad en el amor está más marcada por la amistad que por el amor. Cuando empiezan a salir juntos, las cosas son tan perfectas como las habían soñado y son lo que siempre habían buscado. Pero una vez que ese polvo de estrellas se asienta, se dan cuenta de que no tienen ni idea de quién es realmente el otro.
Mientras Piscis quiere amor y una profunda quietud en el corazón, Leo busca unas bocinas más grandes para alborotar sus sentimientos. Los dramas y lágrimas de Piscis hacen sentir completamente controlado a Leo, quien no siempre puede lidiar con ello. Y cuando la relación ya lleva un tiempo, los problemas llegan y terminan derrotándolos, la seducción se va perdiendo, la monotonía termina por cansarlos y ambos prefieren su libertad.
Leo es un signo de fuego, un elemento de energía vital y naturaleza expansiva que tiene influencia directa en quienes lo rodean. Es activo, enérgico, entusiasta y lleno de vida. Es muy independiente pero también egocéntrico y lo demás gira a su alrededor.
Piscis es un signo de agua y gracias a esa fluidez es adaptable, pero también muy variable en su estado de ánimo. Se conecta mejor con lo emocional y no lo puede explicar con palabras, pues para él hay más cosas que lo tangible. Es sensible, intenso y lo dominan sus emociones, pero también es pasivo y muy dependiente de su pareja.
El fuego y el agua son dos elementos que mezclados entre sí no hacen una relación fácil. El agua apaga al fuego y el fuego evapora al agua, y si uno trata de imponerse al otro, es difícil que la unión termine bien. La dependencia y posesividad del agua choca con la individualidad del fuego.
Agua suele hacerse la víctima y su actitud tibia consume la energía de fuego, quien siente que se ahoga. Fuego es demasiado libre y agua necesita otra cosa de su pareja, esto impide que la relación amorosa se concrete.
Si su sueño fue sólo eso, es mejor darlo por terminado. La mayoría de las veces no pasan de una interesante y excelente amistad, pues son dos signos que se llevan mucho mejor en lo amistoso y laboral que en el amor.