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De viaje a Campeche, 2a parte

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Después de pasear por la puerta de Mar, el Hotel Hacienda Puerta Campeche y uno de los Baluartes, entramos a la calle más turística del lugar, la cual data de 1600 y sigue encantando a quienes la visitan por primera vez...
La 59
De todo lo que observo y escucho de nuestro guía, existen tres cosas que me han dejado maravillada:
La primera es que la ciudad pareciera estar vacía. Claro que Campeche tiene fama de ser un lugar tranquilo, pero al caminar por la 59 percibo una calma que no es normal. "¿Por qué todos los lugares están cerrados?", le pregunto a Erick con un poco de pena; "Ah, es que son las tres de la tarde, a esta hora todos están en la siesta", me responde con naturalidad.
Resulta que en época de calor, la temperatura del lugar alcanza ¡hasta 44°C!, un clima que sencillamente no deja a las personas trabajar, las atonta, ¿a quién no? Así que lo normal es que se tomen una siesta de dos a cinco de la tarde, aproximadamente, para descansar, comer y posteriormente regresar a sus trabajos.
Lo segundo que me parece fascinante es que, debido a que el regreso a su trabajo es a las cinco, es normal que el horario de los establecimientos se extienda hasta la noche. "¿Y es seguro andar caminando en las noches?", pregunté. "¡Claro!" -me contesta Erick sin dudarlo ni un segundo- "De hecho ya llevamos dos estudios que califican a Campeche como el estado más seguro de toda la República Mexicana". Cuando escuché eso, juré publicarlo, me parece un enorme plus para todos los turistas que quieran encontrar un poco de paz en sus vacaciones y no andarse cuidando las espaldas todo el tiempo.
A medida que avanzamos por la 59, me topo con la tercera cosa que me pareció fascinante: todas las fachadas son iguales y están pintadas en la misma gama de tonos pastel: rosa, verde, azul, naranja. Esto se debe a que el gobierno se encarga de la restauración anual de las fachadas del Centro. Es decir, los dueños de las casas o locales lo son de la fachada para adentro, pero del exterior no, así que si quisiera hacer alguna modificación, tendrían que pedir permiso para hacerla.
La mayoría de estas casas de las que les hablo (que en un principio eran casas de los españoles de la época de la Colonia), son negocios, pero aún existen casas habitacionales con ventanales inmensos que sus dueños no dudan en abrir de par en par, por lo que si vas caminando puedes observar el interior de ellas, sin que para el dueño esto represente una falta a su privacidad.
Tranquilidad que enamora
Caminando todo derecho la Calle 59 llegas a la Puerta de Mar, con la escultura del pescador a un costado, y enfrente, el malecón, el cual cuenta con una pista de tartán para correr a un lado. Ideal para ejercitarte con vista al mar.
En el mero centro de la Ciudad se encuentra la Catedral y el Kiosko con mesitas a un lado donde se sirven bebidas típicas como jugo de coco y agua de chaya; también hay banquitas alrededor del kiosko en el que las personas alimentan a las palomas o simplemente se sientan a ver pasar la tarde. A un costado se observa el palacio de gobierno y enfrente, rodeando el cuadrante central, algunos hoteles pequeños y cenadurías (restaurantes nocturnos que sirven específicamente cenas) que no rompen con la escena tranquila que está despidiendo el atardecer.
Cenadurías
Las cenadurías son uno de los grandes atractivos de la ciudad de Campeche: se trata de pequeños restaurantes que únicamente se dedican a servir cenas para alimentar a la agitada vida nocturna que posee esta mágica región. La cenaduría más famosa y concurrida sin duda se trata de Los Portales;, ubicada en Bajo Portales de San Francisco.
Aquí, desde los empleados hasta el mismo dueño son cálidos y nos reciben con el más delicioso jugo de chaya con piña que haya probado en mi vida. Debido a nuestro entusiasmo con esta bebida, el dueño comienza a sacar más y más platillos típicos, tanto de la casa como de Campeche: jamón claveteado, queso de papa, agua de horchata con coco, son algunas de las especialidades de la casa, sin embargo también es posible encontrar aquí (a precios muy accesibles) los famosos panuchos, sopa de lima, pan de cazón, camarones de Champotón, y demás joyas gastronómicas que sólo Campeche sabe cómo preparar.
Es importante mencionar que a pesar de que la gastronomía de Yucatán y la de Campeche se parecen, cada región, en su búsqueda de identidad, le dio un sello único a sus platillos, poniéndoles ingredientes y nombres diferentes, aunque sean parecidos; por ejemplo el típico Pibipollo que se prepara en Campeche, en Yucatán es llamado Mucbilpollo.
Hasta siempre
De regreso al Centro, decidimos pedir una de las mesas que rodean el kiosko y acompañar a la naciente noche con una deliciosa leche de coco. Estamos disfrutando del clima -que en octubre ronda los 27°C-, cuando de pronto comienza a sonar música en las puertas de la Catedral. Es la Orquesta Sinfónica de Campeche, quien gratuitamente nos acompaña en nuestra velada al aire libre con Bésame Mucho. Es parte de las celebraciones navideñas que se realizan en el lugar.
Lugar hermoso, música suave, tragos típicos deliciosos y una excelente compañía. Siento que me enamoré del lugar sin darme cuenta exactamente en qué momento pasó. De lo que sí estoy segura es que no me quiero ir, pero que si me voy regresaré algún día a este paraíso de tranquilidad con un extraordinario pasado maya, de piratas y de haciendas encantadas; tan valioso en gastronomía, arquitectura e historia que ahora entiendo por qué alguna vez sus habitantes la amurallaron como quien guarda un tesoro de incalculable valor.
Lee la primera parte de nuestra visita a Campeche dando clic en el siguiente link "De viaje a Campeche, 1a parte".