KABUL, Afganistán, jul. 3, 2009.- Las tropas estadounidenses y afganas continuaron este viernes con su gran ofensiva contra bastiones talibanes en la extensa provincia sureña de Helmand, donde hasta ahora han muerto 12 integristas y un marine norteamericano.
En varias zonas del valle del río Helmand, que atraviesa la provincia, y en especial en los alrededores de Khanishin, capital del distrito de Reg, fronterizo con Pakistán, se han registrado "intensos combates", dijo por teléfono una portavoz militar estadounidense, Elizabeth Mathias.
En los choques han muerto "una docena de insurgentes" y un marine estadounidense, según la portavoz, que añadió que varios soldados y un civil resultaron heridos.
En un comunicado difundido este viernes, la comandancia estadounidense precisó que el civil se acercó hacia una de sus patrullas y no se detuvo pese a las "advertencias" de los militares de Estados Unidos, que dispararon contra él, aunque el afgano se halla estable y ha recibido tratamiento en un centro médico de la coalición.
"Los marines y las fuerzas afganas continúan patrullando y han empezado a enfrentarse a destacados líderes (talibanes) en los distritos" de Nawa y Garmsir, resumió el mando militar.
"Una vez que la seguridad se establezca, el personal civil y las ONG y otras agencias (humanitarias) empezarán a desarrollar programas dirigidos al desarrollo a lo largo del río Helmand", confió Estados Unidos.
Casi 4 mil marines estadounidenses y 650 miembros de las fuerzas de seguridad afganas iniciaron ayer una ofensiva con el objetivo de arrebatar a los integristas sus baluartes en Reg, Garmsir y Nawa, en el centro y el sur de Helmand, y garantizar así la seguridad de cara a los comicios presidenciales del 20 de agosto.
Mathias dijo desconocer la duración que tendrá la llamada 'Operación Khanjar' (Golpe de Espada) y no pudo precisar el nivel de resistencia talibán en los distintos puntos atacados.
La comandancia de Estados Unidos, criticada en el pasado por el presidente afgano, Hamid Karzai, por las víctimas civiles registradas en bombardeos, aseguró ayer no haber lanzado ningún ataque aéreo de momento.
Al frente de la estrategia militar se halla el general norteamericano Stanley A. McChrystal, que ya se curtió en la lucha contra Al Qaeda en Irak y que manda desde junio las tropas de la coalición y de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN.
McChrystal llamó desde el principio a una mayor cooperación con la OTAN. Las fuerzas británicas, encuadradas en la ISAF, desarrollan desde el 19 de junio una gran operación paralela a lo largo del valle Helmand, pero al norte de la capital, Lashkar Gah.
Sin embargo, en las afueras de esta ciudad perdieron la vida el pasado miércoles dos británicos, entre ellos el teniente coronel Rupert Thorneloe, comandante del Primer Batallón de la Guardia Galesa.
En su página web, los talibanes reivindicaron este viernes haber destruido "tres tanques" británicos en Helmand y haber acabado con la vida de "todos" sus tripulantes, aunque no especificaron cuántos.
También dijeron haber detonado un artefacto en el distrito helmandí de Musa Qala y haber acabado con la vida de "dos terroristas títeres", en alusión a presuntos Policías afganos.
"Operaciones como ésta han tenido lugar en el pasado y no cosecharon ningún éxito, excepto víctimas civiles y destrucción", expuso un portavoz talibán, Mohamad Yusuf Ahmadi, citado por la agencia de noticias AIP.
"Estamos resistiendo y adoptaremos todo tipo de tácticas", agregó.
En su lucha contra las tropas extranjeras, los talibanes recurren a una estrategia guerrillera, intentando desgastar al enemigo con la colocación de explosivos improvisados (conocidos por sus siglas en inglés, IED), asaltos a convoyes militares y ataques con lanzamisiles y rifles 'kaláshnikov'.
Tras su acceso a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama anunció el envío de 21 mil tropas más para luchar contra los integristas y la red terrorista Al Qaeda.
En Helmand, la idea es estrangular a los talibanes en el norte y en el sur, e incluso tropas paquistaníes se han desplazado a la frontera de Helmand con la provincia paquistaní de Baluchistán para actuar de tapón.
Sin embargo, tanto en la vecina Kandahar -corazón cultural de los talibanes- como en las provincias orientales, siguen actuando los insurgentes y otros grupos armados ligados a Pakistán, como la red integrista Haqqani.
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