FOTOS: RESTAURACIÓN DE LA CAPILLA PAULINA
ROMA, Italia, jul. 2, 2009.- La Capilla Paulina, uno de los grandes tesoros del Vaticano ha vuelto a su esplendor tras siete años de restauración.
A pocos metros de la Capilla Sixtina, pero fuera del alcance de los millones de turistas que cada año visitan los Museos Vaticanos, se encuentra la Capilla Paulina, que es un lugar de culto, puesto que ahí se expone el Santísimo Sacramento, y que está reservado al Papa y a la familia pontificia; en otras palabras, es una capilla privada de los pontífices.
Benedicto XVI nunca ha podido utilizarla, ya que hace siete años se decidió realizar una importante obra de restauración que finalizó en días pasados.
La capilla, que se encuentra en el primer piso del Palacio Apostólico, refleja aún más que la Sixtina la identidad de la Iglesia Católica, de acuerdo al director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci.
Sus frescos relatan los episodios salientes de la vida de los santos Pedro y Pablo, fundamentos del catolicismo.
La Capilla Paulina fue encargada por el Papa Pablo III Farnese a Antonio de Sangallo que la inició en 1537.
En 1542 Miguel Ángel comenzó la realización de frescos sobre La Conversión de Saulo y en 1545 La crucifixión de San Pedro.
Se trata de los últimos dos frescos de Miguel Ángel, de aquí el que esta capilla, último esfuerzo del artista que en esos años acababa de pintar el juicio final en la Capilla Sixtina y se encargaba del proyecto de la cúpula de San Pedro, sea considerada como una especie de testamento espiritual del autor.
La obra de restauración, que duró siete años y costó cerca de 3 millones de euros (unos 4.2 millones de dólares), a cargo de algunos "Patrons of arts" de los Museos Vaticanos, logró eliminar la capa de suciedad que la cubría y ha devuelto la luminosidad de los colores que habían sido utilizados por Miguel Ángel.
Si por un lado se ha quitado la capa de los siglos, por el otro se ha decidido mantener los velos que habían sido pintados para ocultar los genitales de San Pedro, pocos años después de que la obra fuera acabada.
El director de los Museos Vaticanos explicó que se decidió mantener el velo y una braga que le fue colocada en los años 30 del siglo pasado porque la historia no da marcha atrás.
De acuerdo al inspector y jefe de los restauradores del Vaticano, Maurizio de Luca, durante la obra de restauración se hizo un importante descubrimiento: en su opinión, entre los personajes de la crucifixión de Cristo realizada por Miguel Ángel, se encontraría un autorretrato del artista. Miguel Ángel sería uno de los tres caballeros que se encuentran en la parte superior a la izquierda del fresco sobre la Crucifixión de Cristo y que lleva en la cabeza un turbante azul que los escultores se ponían para protegerse del polvo.
La opinión del jefe de los restauradores ha sido compartida por varios expertos, sin embargo el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, afirmó que el mencionado personaje le parece demasiado joven, ya que cuando realizó el fresco, Miguel Ángel tenía 70 años.
Más allá de las diferentes interpretaciones, Paolucci afirmó que lo que importa es que la restauración haya sido hecha en forma excelente.
La restauración fue dirigida por Arnold Nesselrat y realizada por el equipo de restauradores de los Museos Vaticanos encabezados por Maurizio de Luca.
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