FOTOS: 20 AÑOS DE LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN
CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 6, 2009.- El Muro de Berlín, cuya caída se conmemora el veinte aniversario el próximo día 9, fue símbolo de la división de Alemania y por extensión de Europa, consecuencia de la Guerra Fría.
La noche del 12 al 13 de agosto de 1961 Berlín quedó dividida en dos por orden de las autoridades de la República Democrática de Alemania (RDA), una valla de alambres partía físicamente a la ciudad.
El muro, considerado "de la vergüenza" en Occidente y "muralla de protección antifascista" por el Este, permaneció en pie 28 años, dos meses y 27 días.
En su construcción, decidida en la reunión del Pacto de Varsovia (Moscú, junio de 1961), por iniciativa de la URSS, fueron movilizados unos 40.000 soldados y policías de la RDA.
Algo más de 155 kilómetros atravesaron Berlín y rodearon la parte occidental, convirtiéndola en una "isla".
Su origen hay que buscarlo en la división de Alemania, decidida por las potencias vencedoras (Estados Unidos, URSS, Reino Unido y Francia) en la Segunda Guerra Mundial, que acabó en la creación de dos países en 1949, la República Federal de Alemania (RFA) y la RDA.
Berlín fue el símbolo de la fractura de Europa en dos bloques por la "Guerra Fría", mantenida por Estados Unidos y sus aliados occidentales y la URSS y los países de su órbita al Este de Austria.
Sin embargo, para muchos fue un fracaso. Según la Fiscalía de Berlín, al menos 276 personas murieron y más de 3.000 fueron encarcelas, en el intento de huir del comunismo.
La noche del 9 al 10 de noviembre de 1989 los berlineses sorprendieron al mundo con el derribo del Muro, tras varios meses de protestas y amparados por la "perestroika" (reestructuración) del líder soviético, Mijail Gorbachov.
El 18 de octubre el presidente de la RDA, Erich Honecker, de la "vieja guardia", fue sustituido por el reformista Egon Krenz, que propuso aprobar el "visado de salida". Y en la tarde del día 9, el portavoz del politburó, Günther Schabovski, anunció la emisión inmediata de visados.
A los pocos minutos, un periodista de Associated Press afirmaba que Alemania Oriental abría sus fronteras.
Formalmente el Muro cayó a las diez de la noche, cuando se abrió el primer paso fronterizo en Bornholmerstrasse.
Sin embargo, el suceso cogió desprevenidos a los políticos. El canciller de la RFA, Helmut Kohl, estaba de visita oficial en Varsovia y no llegó a Berlín hasta 24 horas después.
A partir de entonces el debate se centró en la reunificación. El grito de "Somos el pueblo", con el que los berlineses se manifestaban a favor de la apertura en el otoño de 1989, pasó a "Somos un pueblo".
El 1 de julio de 1990 se llevó a cabo la unión económica, monetaria y social y el 3 de octubre, entró en vigor del Tratado de Unificación de la RFA y la RDA. Las primeras elecciones se celebraron el 2 de diciembre de ese mismo año.
Con la reunificación, Berlín recuperó la capitalidad, aprobada por el Parlamento Federal en junio de 1991, y en agosto de 1999 el Gobierno se instaló oficialmente allí.
Según afirmó el canciller Kohl en el décimo aniversario de la caída, el proceso no hubiera sido posible sin el apoyo de Estados Unidos y la URSS. Fue fundamental el papel de Gorbachov y del entonces presidente estadounidense, George Bush.
Kohl, artífice de la reunificación, fue sustituido por el socialdemócrata Gerhard Schroeder (1998-2005), el encargado de trasladar el gobierno a Berlín y años después, los democristianos volvieron a la cancillería con una mujer, Angela Merkel (2005-actualidad), procedente del Este.
Alemania traslada su imagen a través de un Berlín renovado, con una gran actividad, que aspira a convertirse en la capital europea de referencia. Según su alcalde, Klaus Wowereit, aspiran también a ser punto de encuentro entre el Este y el Oeste en el sentido europeo.
Lo primero que llama la atención de Berlín es la renovación arquitectónica, como la cúpula de cristal del Reichstag (Parlamento), obra del arquitecto Norman Foster.
Otro lugar emblemático, es la Postdamer Platz, en Berlín Este, que pasó de ser un descampado, a un espacio en el que se ha construido el Sony Center y una docena de edificios diseñados por arquitectos de renombre.
Del viejo Berlín queda 1,3 kilómetros de muro, conocido como el East Side Gallery, donde un centenar de artistas de todo el mundo estamparon sus "grafitis" tras la caída, reconstruido para celebrar el vigésimo aniversario.
También se ha mantenido el paso fronterizo del Check Point Charlie.
MILES INTENTARON "BRINCAR" EL MURO
Cerca de 200 personas murieron al intentar escapar a Occidente y atravesar el Muro de Berlín, una barrera de hormigón que los más ingeniosos lograron superar en globos de fabricación casera, túneles o coches con doble fondo.
Todo comenzó un 13 de agosto de 1961, cuando el gobierno de la antigua República Democrática Alemana ordenó el cierre de la frontera con Berlín Occidental, con la idea de frenar el éxodo de los ciudadanos de la parte oriental a la zona próspera en busca de nuevas oportunidades.
En la actualidad, se cree que más de 100.000 ciudadanos de la RDA, para quienes estaba terminantemente prohibido cruzarlo, trataron durante su existencia de superar el Muro de Berlín o la frontera interalemana, la brecha que escindió el país durante 28 años.
Algunas de estas personas fueron abatidas a tiros por los soldados del régimen comunista, pero otras murieron durante la fuga, por causas indirectas, ya sea ahogados, en accidentes mortales o al suicidarse tras haber sido descubiertos.
A día de hoy, a punto de celebrarse 20 años del derrumbamiento, no existen cifras precisas sobre el número de personas que fallecieron en la capital: según las fuentes, varían desde las 86 víctimas de la Fiscalía de Berlín, hasta las 313 que maneja la organización humanitaria "13 de Agosto".
Según un estudio elaborado recientemente por la Fundación Muro de Berlín y el Centro de Investigación de Historia Contemporánea de Potsdam, sólo en la ciudad murieron entre 1961 y 1989 un total de 136 personas, de las cuales más de la mitad lo hicieron en los cinco primeros años de Muro.
En esa "lista de la muerte" con nombre y apellidos, la primera víctima fue Ida Siekmann, que murió el 22 de agosto del 61, al saltar atemorizada por la ventana de su casa, en la que habían levantado barricadas la noche anterior, y morir en la caída.
El último fue Winfried Freudenberg, quien se estrelló el 8 de marzo de 1989 con su globo casero en el barrio occidental de Zehlendorf, al apresurarse por sacar de golpe todo el aire, por miedo a alcanzar el distrito contiguo, que era de nuevo territorio de ocupación soviético.
Por acción directa de las fuerzas de seguridad del Este, el primer muerto fue Günter Littin, el 24 de agosto del 61, y el último Chris Guefroy, en febrero de 1989.
Se estima que hubo al menos otros 251 casos de personas que perecieron durante o después de haberse sometido a los estrictos controles de los soldados apostados en la "Muralla de Protección Antifascista", la mayoría por infartos de miocardio.
Aún más complicado resulta encontrar números definitivos de víctimas de la frontera interalemana, aunque el mismo proyecto de investigación, terminado el pasado agosto, apunta a que oscilan entre 270 y 780.
Los intentos de huida fueron cuanto menos variopintos, como el que protagonizaron el 5 de diciembre de 1961 seis hombres, diez mujeres y siete niños, que atravesaron la estación de tren berlinesa de Albrechtshof y escaparon hacia el distrito noroccidental de Spandau con una locomotora.
A la lista de fugas ingeniosas, hay que añadir el momento en el que 14 "ossis" -habitantes de la parte oriental- cruzaron un río en medio de una lluvia de balas a bordo de un barco de pasajeros, o cuando un grupo de 57 personas se arrastró por un túnel de aproximadamente 150 metros de largo bajo el muro de Berlín.
Incluso hubo quienes trataron de desafiar a las leyes de la naturaleza, como la familia que trepó por el tejado de un edificio ministerial de la RDA, contiguo al Muro, para escapar desde allí con un teleférico de construcción casera.
De los pasos fronterizos, el más famoso es el conocido como "Checkpoint Charlie" donde los soviéticos registraban a los efectivos de las Fuerzas Armadas americanas, británicas y francesas, antes de pasar al Este, y convertido hoy en uno de los monumentos turísticos por antonomasia.
Berlín guarda aún hoy en su memoria a las víctimas mortales con una misa diaria en la Capilla de la Reconciliación, así como a través de varios lugares conmemorativos, como son los pedazos del Muro que aún quedan en pie, y de los cuales el más largo y célebre es el denominado "East Side Gallery".
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