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"Estamos confundiendo a los genes y provocando que no funcionen como y cuando deberían", destacó Ordovás, director del Laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts (Boston, Estados Unidos) y colaborador científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid, España).
"Las horas que dormimos o cuándo comemos provocan una ruptura con lo que nuestra biología espera que hagamos, ocasionando un estrés metabólico que favorece, además de enfermedades, cambios en nuestro comportamiento anímico", dijo Ordovás en su conferencia "Alimentación y salud: no sólo qué y cuánto, sino quién y cuándo", organizada por las fundaciones españolas Rafael del Pino y Lilly.
Ordovás insistió en que "la obesidad (uno de los efectos de la modernización y los hábitos de vida occidentales) han irrumpido, por ejemplo, entre los indios americanos y los pueblos de Latinoamérica que han emigrado a Estados Unidos o a España, ya que, mientras antes la comida era tradicionalmente escasa, ahora pueden obtener alimentos con facilidad".
El especialista hizo hincapié en la necesidad de "aprovechar las bondades del estilo de vida mediterránea" y que "es mejor hacer una de las comidas principales y tradicionales que tomar algo rápido, altamente calórico y poco nutritivo".
"Los humanos nos iremos adaptando", y apostó por que "los conocimientos en biocronología ayudarán a elaborar recomendaciones alimentarias personalizadas y lograr una vida más longeva y de mayor calidad", dijo.
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