Agregó que coadyuvada hasta en 90% por el sobrepeso y la obesidad, "la bursitis se define como la inflamación de la bursa, pequeño cojín ubicado en las articulaciones, cuya función es amortiguar los movimientos y la presión que se ejerce en las mismas".
Detalló que la bursa se encuentra llena de un fluido denominado líquido sinovial, que cuando se irrita, sea por un golpe directo o por movimientos repetitivos (como el saque en el tenis), puede generar una inflamación.
Precisó que esta inflamación puede también aparecer por otros problemas, como la artritis, la gota o una infección bacteriana de la cápsula sinovial.
Indicó que ésta puede desarrollarse en cualquier articulación desde el hombro, el codo y la muñeca, hasta la cadera, la rodilla y el tobillo, "es el dolor junto con la dificultad de movimiento, el síntoma más característico de la misma".
Resaltó que la más frecuente de las bursitis, en el caso de varones jóvenes, es la rotuliana (en la rodilla) y se desencadena principalmente por golpes directos en esa zona, mientras que en las mujeres, es muy común la bursitis calcánea, esto es, en el talón, derivada de un crecimiento anormal del hueso, conocido como espolón.
Resaltó que el enrojecimiento en la zona afectada, así como la sensación de ardor en la misma, son también característicos de la bursitis y "el tratamiento generalmente consiste en inmovilizar la articulación afectada y administrar antiinflamatorios".
Comentó que en aquellos casos en que con el tratamiento conservador no hay respuesta, es necesario extraer el líquido de la "bursa" e inyectar corticoesteroides; muy rara vez se necesitará cirugía.
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