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Aunque más allá de que esté motivado por una prescripción médica o por vanidad, el costo económico de una cirugía detiene a 44% de los consultados, sin dejar de lado sus dudas sobre los riesgos que implica.
En ese sentido, 99 de cada centenar de los entrevistados aseguran que no ha sido una prioridad recurrir al bisturí para mejorar su apariencia.
Los datos obtenidos por GCE/Kaleydoscopio.com muestran además que 87.9% de los interrogados están satisfechos con su apariencia física, mientras que 10 respondió con un tajante no y apenas 1.5% guardó silencio.
Tomar la decisión de recurrir al arreglo estético no está descartado, y al menos 24.2% de las personas consultadas confiesa que se realizó un retoque en el pecho, 16.5 optó por las inyecciones de botox, 15.4 eligió la operación de nariz y 12% se practicó abdominoplastía (procedimiento quirúrgico para recuperar la apariencia plana y esbelta del abdomen).
Entre quienes aceptaron haber pasado por las manos del cirujano plástico, 40.2% reconoció que lo hizo por vanidad, 25.7 por razones médicas, 6.5 porque la necesitaba y no la podía evitar; en tanto que 27.6% refirió que por otras causas.
México ocupa el quinto lugar a escala mundial por el número de intervenciones cosméticas, detrás de Estados Unidos, China, Brasil e India, según cifras de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética (Isaps, por sus siglas en inglés).
Imaginar cómo se vería su rostro o su persona con una intervención estética, es una inquietud entre las personas que registró la consulta de GCE, según la cual 67.8% no ve ningún impedimento para dar el paso hacia el quirófano, por 27.5% que rechaza hacerlo.
Y de tener la posibilidad de someterse a una cirugía, 14.3% dijo que lo haría por una mejora en la nariz, 6.6 por la abdominoplastía, seis optaría por una liposucción y 5.8% recurriría a una inyección de botox.
En el universo de los cuestionados, 3.7% desearía una prótesis en pechos, tres se animaría por una cirugía facial y 2.7% por el baypass gástrico.
Según datos de especialistas, entre 80 y 85% de las intervenciones estéticas son solicitadas por mujeres y el resto por hombres.
Al enlistar qué obstáculos impedirían cambiar su apariencia, 44 de cada cien mencionaron de manera contundente el precio, 10 el miedo a las consecuencias, seis la desconfianza médica y cinco como factor la edad.
Pero el tema del bolsillo juega un papel crucial en cifras monetarias ya que 31.3% de los consultados afirmó que estaría dispuesto a gastar de mil a cinco mil pesos en un arreglo estético.
En tanto que 12.8 manejó un rango de seis mil a 10 mil pesos; ocho elevó su inversión de 10 mil a 15 mil pesos; siete más se fueron hasta 16 mil pesos, y sólo un 5.6% está convencido de que no desembolsaría ni un peso.
Los antecedentes negativos que se tienen sobre secuelas por cirugías o inyecciones en artistas o personas comunes, está presente en los encuestados ya que 36.7% dijo que no se operaría nada y, en todo caso, buscaría otra alternativa como ejercicio y cremas para mejorar la figura.
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