Los calambres son contracciones involuntarias y breves de un músculo, que se pone rígido y al hacerlo produce dolor y una sensación muy desagradable, además de inmovilidad en el músculo afectado, que por lo regular son los de las piernas o pies y presentándose violenta y súbitamente en ocasiones durante la noche.
A pesar de que no se les da la debida importancia debido a que duran poco, son un aviso del cuerpo que indica que algo no funciona adecuadamente y un calambre fuerte puede provocar un desgarro muscular, por lo que el dolor puede persistir acompañado de sensación de fatiga y agarrotamiento, lo que desaparece en unos minutos si se deja descansar un poco.
Por lo general, los calambres son causados por tres motivos: mala postura, fatiga muscular o falta de minerales y vitaminas, así como por sedentarismo.
También pueden presentarse por espasmos musculares, ocasionados por: deshidratación, durante el embarazo, por hipotiroidismo y otros problemas metabólicos, por alcoholismo, insuficiencia renal o por el consumo de ciertos medicamentos.
Y se pueden prevenir:
Si los calambres son persistentes, seguidos, duran mucho tiempo y dejan adolorido el músculo, hay que consultar un médico ortopedista, internista o especialista en medicina del deporte.
IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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