Es una enfermedad crónica, neuromuscular y autoinmune, que se caracteriza por presentar debilidad progresiva en los músculos esqueléticos.
Puede afectar a todas las personas, de cualquier edad, pero hay una mayor incidencia en mujeres jóvenes menores de 40 años y en hombres adultos mayores de 60 años.
La debilidad muscular aumenta durante los períodos de actividad y disminuye después de períodos de descanso.
Afecta principalmente músculos como los que controlan el movimiento de los ojos y párpados, la expresión facial, la masticación, el habla, el deglutir o tragar.
También se ven afectados músculos que controlan la respiración y los movimientos del cuello y de las extremidades.
Es ocasionada por un defecto en la transmisión de los impulsos nerviosos hacia los músculos que genera una interrupción en la comunicación normal entre el nervio y el músculo.
Normalmente, cuando los impulsos recorren el nervio, las terminaciones nerviosas segregan una sustancia neurotransmisora llamada acetilcolina, que se desplaza a través de la coyuntura neuromuscular y se adhiere a los receptores de acetilcolina, que se activan y provocan una contracción del músculo.
Pero cuando una persona sufre de miastenia, anticuerpos producidos por el propio sistema inmunológico, por error bloquean, alteran o destruyen los receptores de acetilcolina que se encuentran en la unión neuromuscular, lo que evita que el músculo pueda contraerse.
Aunque no se ha establecido bien su origen, se considera que este problema puede generarse porque en la glándula del timo, que es muy importante para el desarrollo durante los primeros años de vida y hasta la pubertad y que se encuentra situada en la parte superior del pecho debajo del esternón, se desarrollan timomas y tumores, que pueden ser benignos o malignos y contiene racimos de células inmunológicas características de una hiperplasia linfoide, condición que generalmente se presenta solamente en el bazo y los nodos linfáticos durante una respuesta inmunológica activa.
Se cree que por estos factores u otros más, pueda ser posible que la glándula del timo genere instrucciones incorrectas sobre la producción de anticuerpos receptores de acetilcolina, creando así el ambiente perfecto para una deficiente transmisión neuromuscular.
La miastenia grave no se hereda, ni es contagiosa, aunque en ocasiones se han presentado casos en más de un miembro de la misma familia.
Existen casos de miastenia congénita o neonatal, en los que el feto puede heredar los anticuerpos de una madre afectada con la enfermedad, pero por lo general los síntomas desaparecen en pocas semanas después del nacimiento.
Algunos niños pueden desarrollar miastenia grave que es diferente a la que padecen los adultos. También existe la miastenia grave juvenil, que es común y presenta las mismas características.
IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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