Graves son los resultados provocados por los trastornos de la alimentación que se han desarrollado e incrementado en los últimos años, sobre todo entre las jovencitas entre los 15 y 25 años, entre ellos destacan: la bulimia, la anorexia o la permarexia.
Todos ellos están enfocados a la idea obsesiva-compulsiva de conservar un cuerpo esbelto sin importar el medio y lo que es peor, se pierde la noción del peso que permite conservar la salud, desarrollando un problema mental en el que la persona a pesar de estar delgada o muy flaca, se sigue viendo y sintiendo “gorda”, de tal forma que la salud integral y hasta la vida se pone en peligro.
Lo más grave es que esta inquietud y el deseo por ser delgadas, se ha extendido a edades tempranas, en donde muchas niñas (a partir de los 6 años), que deberían preocuparse más por jugar, se preocupan más por su figura, siendo este un fuerte factor que conlleva más tarde al desarrollo de bulimia y/o anorexia.
En investigaciones realizadas en la Universidad Flinders, se encontró que la mayoría de las niñas entre 6 y 7 años, expresan su deseo de ser flacas y ya conocen lo que significa una “dieta”, lo que puede poner en grave riesgo su salud, ya que indican que están dispuestas a seguirlas con tal de no engordar.
Y es que muchos factores influyen en ello, entre los que destacan.
- La presión de los familiares y amigos hacia la mención continua al peso y belleza de las niñas.
- Complementado con las críticas sociales y escolares cuando una niña está “pasadita” de peso.
- Las muñecas con que juegan, presentan cuerpo esbelto, son bellas y muy delgadas.
- Las ideas de las sociedades occidentales e idustrializadas sobre el sinónimo de delgadez = éxito y aceptación.
- La influencia de los medios de comunicación que hacen ver que las personas delgadas “tienen un mayor éxito”, sin que presenten nunca los riesgos que esto implica.
- Las modas, que permiten mostrar la cintura y la cadera de las mujeres, constrastando con unos senos y pompas “fuertes y desarrollados”.
- Las ideas de autoimagen equivocadas o negativas sobre el cuerpo y su valor.
- La baja autoestima de las niñas y jóvenes, que pretenden triunfar con su cuerpo y no con los valores personales que ellas tienen.
Este problema, extendido en todo el mundo y cada vez con mayor número de adictas, debe ser solucionado de forma integral, socialmente, psicológicamente y físicamente, para evitar desenlaces tan dramáticos como los que se ven últimamente: chicas que no pueden ser mamás, problemas físicos severos provocados por deshidratación, lesiones en el estómago, esófago e intestinos, inadaptación social, desnutrición severa, problemas cardíacos y renales y otros más, todos de mucha gravedad.
Es importante que ante cualquier síntoma o signo que desencadene una sospecha del problema, se acepte por la persona y sus familiares, se busque ayuda profesional, se fortalezca la autoestima de la persona y se le brinde toda la ayuda necesaria para controlar a tiempo este grave problema de salud.
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