Son insectos pequeños que viven en los bosques y campos. Atacan a las personas y a sus mascotas cuando pasan cerca de arbustos, plantas y del pasto en donde se encuentran.
Se ubican en áreas del cuerpo cálidas y húmedas como las axilas, ingles o en el cuero cabelludo, de donde obtienen su alimento y su fuerza al succionar la sangre.
Suelen ser del tamaño de un borrador de lápiz y algunas son tan pequeñas que es casi imposible verlas.
Si bien la mayoría no son portadoras de enfermedades, ocasionan diversas molestias y algunas son capaces de transmitir enfermedades graves como: la enfermedad de Lyme, causada por la garrapata del venado, la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, provocada por la garrapata del perro, la fiebre de garrapatas de Colorado y la Tularemia entre otras.
Son capaces de transmitir una variedad de enfermedades y problemas de salud, desde muy leves hasta graves.
Después de una picadura se debe buscar una mancha roja o una erupción en el lugar de la picadura y hay que mantener a la persona en observación durante unas semanas.
Entre los síntomas que se pueden presentar y que deben ser diagnosticados por un médico, ya que muchos se parecen a los ocasionados por una influenza, están:
- Dolor muscular o de las articulaciones.
- Presentación de cuello tieso.
- Dolor de cabeza.
- Debilidad.
- Fiebre.
- Inflamación de los ganglios linfáticos.
El piquete de garrapata también puede provocar parálisis muscular, entre los síntomas además de los anteriores se incluye: hormigueo, falta de coordinación y aumento progresivo de la parálisis.
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