La insuficiencia de la válvula mitral o incompetencia mitral es un problema originado por el flujo de sangre, que retrocede por la válvula mitral, debido a que no cierra bien cada vez que el ventrículo izquierdo se contrae.
También tiene su origen en una estenosis mitral, que es cuando la válvula está apretada o muy cerrada y hay dificultad para pasar la sangre de la aurícula izquierda al ventrículo izquierdo.
Esto ocasiona que aumente el volumen y la presión en esta cavidad al mismo tiempo que aumenta la presión en los vasos que llevan la sangre de los pulmones al corazón, lo que tiene como consecuencia que se fugue y acumule líquido en los pulmones y se congestionen.
Entre las causas de este problema están: fiebre reumática, el infarto al miocardio que ocasiona graves daños en las estructuras de soporte de la válvula o una degeneración mixomatosa, en que la válvula se debilita progresivamente hasta volverse muy blanda.
La insuficiencia mitral moderada puede ser asintomática, y solamente es detectada por el médico cuando ausculta al enfermo y escucha un soplo cardíaco característico causado por el retroceso de la sangre hacia el interior de la aurícula izquierda cuando el ventrículo izquierdo se contrae.
Cuando la estenosis mitral avanza, los síntomas incluyen fatiga y falta de aire, sobre todo después de hacer ejercicio, en la noche o cuando se está acostado. También se presentan palpitaciones y molestias en el pecho. Algunas personas suelen tener episodios de bronquitis con frecuente y existe el riesgo de un ataque vascular cerebral.
La insuficiencia mitral grave reduce el flujo sanguíneo hacia la aorta de tal modo que causa insuficiencia cardiaca, con manifestaciones como tos, fatiga de esfuerzo e hinchazón en las piernas.
El diagnóstico se confirma con un electrocardiograma y una radiografía de tórax que permite ver la dilatación del ventrículo izquierdo y determinar la gravedad del problema.
Por lo general, cuando la insuficiencia es grave, la válvula necesita ser reparada o sustituida, lo que lleva a cabo mediante una intervención quirúrgica llamada valvuloplastía, requerida para reparar la válvula o para sustituirla con una mecánica.
Después de la cirugía, la revisión médica constante es muy importante, ya que una válvula mecánica aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos, por lo que se administran fármacos anticoagulantes indefinidamente para disminuir este riesgo. Las válvulas hechas parcialmente con válvulas de cerdo funcionan bien y no tienen el riesgo de provocar coágulos sanguíneos, pero su duración es menor, por lo que tiene que ser reemplazada regularmente.
En caso de presentarse fibrilación auricular, se debe dar tratamiento específico a base de fármacos como los betabloqueadores, la digoxina o el verapamilo. El control también incluye el uso de antibióticos sobre todo antes de un procedimiento dental o quirúrgico para prevenir la infección de las superficies de las válvulas cardíacas lesionadas.
Cómo evitar la disfunción eréctil
Comida para aliviar la gastritis
Causas comunes de dolor de cabeza
Mantras de buena salud
¿Tus relaciones amorosas te enferman?
12 beneficios saludables de cantar