Se le conoce también como púrpura trombocitopénica inmune y es un padecimiento que afecta con más frecuencia a mujeres que a hombres y es más común en niños que en adultos, siendo que en esta etapa de la vida, afecta a ambos sexos por igual.
Es uno de los tipos de hemorragia vascular, que se caracteriza por la presencia de muy pocas plaquetas en la sangre, debido principalmente a una reacción del propio sistema inmunológico que causa su destrucción.
Se desconoce cuál es su origen pero se presenta cuando las células del sistema inmunológico conocidas como linfocitos, producen anticuerpos contra las plaquetas y las destruyen.
Las plaquetas son células sanguíneas cuya función es la de coagular la sangre y prevenir hemorragias, ya que se juntan para taponear los pequeños orificios o heridas que se producen en los vasos sanguíneos dañados.
Cuando el sistema inmune produce anticuerpos, las plaquetas son destruidas en el bazo y con ello la sangre queda desprovista de ellas.
El resultado de tener las plaquetas bajas, puede ser: una erupción cutánea característica que presenta hematomas de diversos tamaños con facilidad. También en las mujeres puede presentarse un sangrado menstrual anormal o en algunas personas puede haber pérdida de sangre repentina y severa proveniente del tracto gastrointestinal, lo que puede ocasionar severas anemias.
En los niños algunas veces la púrpura se presenta después de una infección viral y sigue su curso sin necesidad de tratamiento específico.
En los adultos, por lo general se presenta como una enfermedad crónica que puede iniciarse después de una infección viral, o por el consumo de algunos medicamentos, por un embarazo o por otros trastornos del sistema inmune.
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