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Se le llama así a un absceso o un orificio que drena crónicamente y que se localiza entre los glúteos, generalmente sobre el hueso sacro.
Por lo general tiene una cavidad profunda que contiene un pelo (de ahí su nombre) y puede llegar a producir molestias y por supuesto a infectarse.
El tratamiento consiste en el drenado inmediato, después de aplicar anestesia local y de administrar antibióticos para el control de la infección.
Dependiendo del tamaño del quiste, se verá si es posible extirparlo en su totalidad, ya que la piel que lo cubre tiene que elimininarse, lo que, si el quiste es muy grande, deja una herida que se puede suturar en parte, para dejar un espacio abierto que poco a poco se va cerrando con tejido nuevo y sano.
Se debe tener mucho cuidado con el quiste mientras que está abierto, cubrirlo con gasas limpias, ventilarlo de vez en cuando y evitar que materia fecal llegue a él, ya que puede ocasionar una infección mayor.
IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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