El ano es una abertura que conecta al interior del cuerpo con el exterior. Es la parte final del recto y la última sección del intestino grueso y está rodeado por músculos internos y externos, que forman el esfínter, el mecanismo que permite en control de la continencia fecal.
Es un área muy delicada y sensible que con frecuencia puede sufrir infecciones, alteraciones o lesionarse, sobre todo por los elementos con los que tiene contacto permanente como es el excremento.
Es común que los padecimientos anales causen dolor y comezón, en especial antes o durante la defecación y por lo general, los problemas se deben a alguna infección, lesión, lombrices intestinales o a una higiene deficiente.
En algunos casos, la molestia es causada por un problema más grave que puede ser: una fisura, un desgarro ulcerado en la pared anal, una fístula, conducto patológico desde el recto a la superficie de la piel o un órgano cercano o por algún absceso.
También puede presentarse una incontinencia anal, que es la pérdida de control de los movimientos fecales. Esto causa que el excremento se escape o manche la ropa. Este problema es más común en las mujeres y en los ancianos de ambos sexos.
La comezón e irritación también se relaciona con la presencia de lombrices intestinales, oxiuros o por reacción a algún alimento como: cafeína, alcohol, altas dosis de vitamina C y determinados alimentos muy condimentados que de forma especial causa esta reacción en algunas personas.
Entre los problemas más frecuentes están: las fisuras anales, los absceso anorrectales, las fístulas anorrectales, los quistes piloideos o el prurito anal (comezón).
IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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