Foto: © Corbis
Son lesiones que aparecen en las membranas o mucosas internas de la boca. A pesar de ser lesiones muy pequeñas provocan: molestia, ardor, dolor e incapacidad para comer y hablar bien.
En ocasiones se presentan como un punto blanquecino y en otras como una placa extendida que abarca un espacio mayor o pueden presentarse varias al mismo tiempo en diversas partes de la boca.
Aunque no se conoce el origen, se piensa que puede estar asociado con estrés y nerviosismo, carencia de vitaminas, lesiones en el interior de la boca, infecciones, fiebre, predisposición genética, la ingestión de alimentos irritantes, la presencia de estreptococos aureus, disminución de defensas del cuerpo que provocan una reacción del sistema inmunológico, o por falta de higiene bucal adecuada (lo que no está totalmente demostrado).
Son tan molestas que el dolor que provocan suele extenderse del área afectada y en ocasiones se relacionan con dolores de oído, garganta o incluso de cabeza. Pueden durar entre 7 y 10 días en quitarse afectando las actividades diarias de la persona afectada.
Por lo general no hay tratamiento para ellas y suelen desaparecer espontáneamente de la misma forma como aparecen.
Por ello, lo mejor es que acudas con tu médico de cabecera para que él te indique qué hacer en caso de que surjan aftas en tu boca.
Ahora, para evitar molestias mayores, es conveniente seguir una dieta suave, evitar alimentos duros y ácidos, muy fríos o muy calientes.
IMPORTANTE
El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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