El frenillo sublingual es una banda de tejido fibroso recubierta por mucosa que une la base de la lengua en la línea media y se proyecta al piso de la boca.
Bajo la lengua, hay dos partes diferenciadas, la cercana a la lengua es carnosa y ancha y otra es muy fina, casi transparente y carece de vasos. La proporción entre estos dos segmentos es la que determina la técnica a utilizar para liberar el frenillo.
Al nacer y generalmente ocasionado por falta de movilidad de la lengua, el frenillo parece estar más corto de lo que debiera y en algunos casos produce una deformación de la lengua que da la imagen de que está partida en dos, como si fuera bífida. Este problema es fácil de detectar en el recién nacido.
Si el frenillo es muy corto los movimientos de la lengua se ven afectados y restringidos, provocando generalmente trastornos alimentarios por déficit en la succión y babeo exagerado.
Muchos médicos recomiendan cortarlo durante los primeros meses de vida, con el fin de ayudar a que la lengua se extienda bien y restablezca sus funciones normales. Pero hay otros médicos que no lo creen necesario, ya que en muchos casos, la banda fibrosa se estira y permite el funcionamiento normal de la lengua, por lo que cada caso debe ser evaluado de forma individual.
Los médicos que están a favor de la intervención quirúrgica, consideran que es una cirugía sencilla y de poco riesgo, que en niños muy pequeños no requiere de puntos de sutura ya que la constitución de la lengua es fibrosa y sin vasos sanguíneos en esa región.
En niños que ya no son lactantes, el segmento carnoso aumenta más que el fibroso, por lo que se hace necesario ampliar el trayecto de sección, siendo así, para la cirugía será necesario sedar o anestesiar al niño o niña y en algunos casos puede ser necesario colocar puntos de sutura reabsorbibles o recurrir al electrobisturí.
Después de la cirugía, las molestias por lo general son leves y en rarísimos casos hay alguna complicación, sin embargo hay que seguir las instrucciones del médico para evitar alguna infección.
En un estudio publicado en la revista J. Pediatris Child Health, se recomienda la cirugía cuando:
IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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