Foto: © Corbis
El acné se origina a partir de los cambios hormonales que ocurren en la adolescencia, la alteración de los niveles de testosterona (hormona masculina) es la principal culpable. Esa es la razón por la que se presenta más en los hombres que en las mujeres.
Y lo que ocurre es que gracias a la alteración en el volumen de secreciones, las glándulas de sebáceas de la piel aumentan de tamaño y producen más grasa. Entonces, si alguno de los folículos pilosos conectado a una de estas glándulas se tapa, genera barros o espinillas.
Esta enfermedad se presenta en diferentes grados en prácticamente todas las personas, y desaparece o disminuye una vez que se ha terminado la pubertad.
Tipos de acné
No todos los casos de este padecimiento son iguales. En algunos casos es casi imperceptible, pero en otros, no tanto:
Leve: Este se manifiesta a través de puntos blancos formados por poros obstruidos y por las espinillas.
Inflamatorio: No importa si es moderado o grave, se presentan barritos y espinillas acompañadas de áreas enrojecidas llamadas pápulas o también de pequeñas protuberancias de la piel con pus que se denominan pústulas.
Nodular: Como su nombre lo indica, en la dermis se desarrolla una serie de lesiones llamadas nódulos, con frecuencia producen dolor. Además, éstos son capaces de hacer prosperar infecciones que, de no recibir tratamiento, dejan cicatrices.
Recomendaciones y tratamientos
El dermatólogo es el especialista indicado para diagnosticar el problema: identificar el tipo de acné que se presenta y sus causas para así poder ofrecer una solución adecuada al problema.
La higiene cotidiana, que no es un tratamiento en si, pero sirve para eliminar los excesos de grasa en la piel, las células muertas y algunas bacterias que al conjuntarse pueden favorecer el desarrollo de barritos y espinillas.
Es recomendable lavar la piel con agua tibia y jabones neutros, que no contengan ningún tipo de abrasivo, perfume o colorante. Las cremas y otros productos hidratantes deben tener las mismas características, además de no presentar consistencia grasosa.
Tampoco hay que exprimir los barritos ni las espinillas, pues se podrían causar daños cutáneos y favorecer que se extienda el problema.
Por otro lado, en los casos leves de acné, los dermatólogos te pueden recomendar productos tópicos que regularmente contienen entre sus ingredientes: ácido salicílico, resorcinol o ácido láctico, entre otros.
Si el problema es grave, el médico evaluará si además de utilizar remedios tópicos potentes incluye en el tratamiento la ingesta de algún medicamento.
Mitos y realidades
Ahora, no existe estudio científico que arroje evidencia contundente de que la ingesta de algunos alimentos como: chocolates y cacahuates, esté directamente relacionada con brotes de acné. Por otro lado, tampoco la mala higiene facial o corporal detona el padecimiento. Sin embargo, si no se cuidan estos dos factores (la alimentación y la higiene), el problema sí puede empeorar.
Más allá de lo físico
El gran problema del acné, es que se presenta durante la adolescencia, momento en donde la actividad social aumenta considerablemente. Y es que con la aparición de barritos y espinillas, los jóvenes sienten que posiblemente su comunidad los va a rechazar, haciendo de ellos individuos inseguros y con baja autoestima.
IMPORTANTE:
El contenido de esta nota, no sustituye al diagnóstico médico, se presenta solamente como información y por lo mismo no nos hacemos responsables sobre su uso.
Cómo evitar la disfunción eréctil
Comida para aliviar la gastritis
Causas comunes de dolor de cabeza
Mantras de buena salud
¿Tus relaciones amorosas te enferman?
12 beneficios saludables de cantar