Se caracteriza por la inflamación de las meninges, que son las membranas que envuelven y protegen al cerebro y la médula espinal y aunque afecta a cualquier edad, es más frecuente en niños y personas mayores.
El tipo de meningitis tiene una relación directa con la edad y son ocasionadas por diversos microorganismos que pueden ser bacterias, virus u hongos, siendo las bacterianas las más frecuentes.
La meningitis viral es una enfermedad benigna, en contraste con la bacteriana que requiere tratamiento urgente e inmediato, ya que generalmente es mortal.
En los niños entre los 2 meses y los 5 años, predomina la meningitis aguda ocasionada por el meningococo Haemophilus influenza tipo B (HIB ), en los jóvenes el meningococo y en los adultos el neumococo.
Cuando la meningitis no es bacteriana, se le denomina aséptica y las causas más frecuentes son ocasionadas por hongos como el Criptococo neoformans y cuando son de origen viral, son causadas por el enterovirus Coxsackie, el echovirus y el herpes. Estas meningitis se presentan con mayor frecuencia a fines de verano y principios de otoño.
Con mucha frecuencia la infección empieza en otras partes del cuerpo, como en los pulmones y el microorganismo causante es llevado por el torrente sanguíneo hacia las meninges, por lo que la meningitis aparece después de haber padecido otras enfermedades como otitis media, o sea la inflamación del oído medio, tuberculosis, enfermedad de Lyme, sífilis, leucemia, linfoma, SIDA, cáncer cerebral o saturnismo, es decir intoxicación por plomo.
La meningitis producida por la bacteria Haemophilus influenzae tipo B, se puede prevenir mediante la vacuna HIB, que se recomienda aplicar a los niños y niñas desde los dos meses de edad y en lugares en donde hay epidemia o sospecha de diseminación de la enfermedad.
Todas las formas de meningitis presentan síntomas y singos similares entre ellos, los principales son:
- Fiebre elevada mayor a 39°C.
- Dolor de cabeza intenso.
- Catarro.
- Dolores musculares.
- Rigidez de nuca, que rara vez se presenta en niños.
- Disminución del estado de conciencia.
- Episodios de excitación intensa.
- Náuseas intensas.
- Vómito espontáneo y muy fuerte en forma de chorro.
El inicio de la enfermedad suele ser súbito y provocar rápidamente alteraciones del estado de conciencia que van desde la somnolencia, confusión, estupor y coma.
IMPORTANTE El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables por el uso de la información.
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