La rubéola es una enfermedad infecciosa que afecta prioritariamente a la piel y los ganglios linfáticos.
Es provocada por el virus de la rubéola y con frecuencia sus síntomas se confunden con el sarampión. Generalmente se transmite mediante la inhalación de secreciones procedentes de la nariz o la garganta de personas infectadas o del contacto con sangre y orina de personas enfermas y el contagio es mayor antes y después de que aparezca la erupción.
Aunque la enfermedad suele ser leve cuando afecta en la infancia, el mayor peligro está cuando ataca a una mujer embarazada y a su hijo antes del nacimiento, por lo que la prevención mediante la vacuna es fundamental.
El principal riesgo médico de la rubéola en la infección de una mujer es que puede provocar el síndrome de rubéola congénita en el feto en proceso de desarrollo, lo que ocasiona diversos daños y malformaciones en el bebé.
Los bebés que contraen la rubéola antes de nacer, corren el riesgo de presentar retraso del crecimiento, deficiencia mental, malformaciones en el corazón y en los ojos, sordera, problemas hepáticos, en la médula ósea y en el bazo.
Los bebés afectados por el síndrome de rubéola congénita pueden transmitir el virus a través de la orina o de sus secreciones nasales o de la garganta durante un año o más, a las personas que no han sido inmunizadas.
La rubéola hoy en día puede prevenirse mediante una vacuna que por lo general se suministra alrededor del primer año de edad del bebé por medio de una vacuna monovalente o única o por medio de la vacuna triple viral que está combinada con antígenos de otras enfermedades.
La infección se manifiesta uno o dos días después de que comienza la fiebre, con los ganglios inflamados en la parte posterior del cuello y detrás de las orejas, al tocarlos se siente mucho dolor.
Después aparece la erupción en la piel de la cara y se extiende por el resto del cuerpo en forma descendente, cuando va apareciendo en el tronco, empieza a desaparecer en la cara.
Los granos o manchas son de color rosado o rojo claro y se agrupan formando áreas uniformes. Puede haber mucha comezón y en ocasiones la piel se descama en forma de laminillas muy finas.
Otros síntomas, sobre todo en personas adolecentes y adultas son el dolor de cabeza, conjuntivitis o infección en los ojos, pérdida de apetito, nariz tapada y con secreción nasal. También se pueden inflamar los ganglios de otras partes del cuerpo y presentarse dolor en las articulaciones, sobre todo en las mujeres.
La rubéola cursa muy rápido, ya que generalmente dura alrededor de 72 horas, pero es muy contagiosa y molesta.
Entre las complicaciones cuando no se previene o se atiende adecuadamente, destacan las malformaciones congénitas, artritis, encefalitis y púrpura trombocitopénica.
IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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