Foto: © Corbis
La Dermatitis por Contacto (DC) es una de las enfermedades más comunes de la piel que genera cerca del 5 a 10% de la consulta dermatológica y constituye del 30 al 50% de las enfermedades ocupacionales, explica la doctora Alba Hernández, miembro de la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD).
¿Qué es?
La DC es una inflamación de la piel secundaria al contacto con un agente químico o físico, también se denomina eccema por contacto.
Llega a presentarse de manera crónica con remisiones y exacerbaciones cada vez que se esta o no expuesto al agente que da origen a la dermatitis, su diagnóstico en ocasiones puede ser complejo.
Se observa en cualquier raza, aunque la población negra es más resistente. Afecta en ambos sexos pero en ocasiones son las mujeres y personas con antecedentes familiares quienes superan la estadística; así como en portadores de enfermedades inflamatorias crónicas de la piel. No obstante, los agentes causales y sus manifestaciones varían en grupos de edades y genero.
Existen personas que tienen mayor riesgo a presentarla tales como: los albañiles, pues trabajan con múltiples substancias y tienen contacto directo con ellas (cemento u otros materiales de la construcción); los estilistas, por los tintes y químicos que ocupan para su trabajo; las amas de casa, por detergentes u otros productos para la limpieza; las mujeres en general por cosméticos, cremas o diversos materiales que se ocupan en la joyería o accesorios personales. También existe un mayor riesgo a padecerla el personal de salud por el uso de guantes de látex, jabones, sustancias antisépticas, entre otros.
¿Por qué se desarrolla?
La DC la produce cualquier sustancia u objeto que se encuentre en contacto directo con la piel y para ello esta última debió perder en forma parcial o total la función de barrera protectora. Y es que la piel llega a reaccionar a estos agentes con una variedad de mecanismos de defensa que previenen el daño cutáneo extenso o el daño interno a otros órganos.
Sus tipos
Existen dos tipos de DC, la que es provocada por un irritante o bien la que se produce por algún tipo de alergia.
DC irritativa: se debe a la exposición de la piel a un agente físico mostrando los siguientes síntomas: enrojecimiento de la piel, discreta induración, descamación e incluso la formación de vesículas o ampollas (si la agresión es muy intensa) sobre las áreas que están directamente en contacto con el producto químico.
DC ligada a un tipo de alergia: interviene un proceso inmunológico y para que este tipo de DC ocurra, el individuo debió haber estado expuesto al alergeno con anterioridad, después tener contacto subsecuente con éste y manifestarse mediante la presencia de inflamación de la piel con eritema, edema y formación de vesículas y costras.
Algunos estudios sugieren que la dermatitis por contacto irritativa constituye el 80% de los casos y el 20% restante corresponde a la forma alérgica que incluye una acción inmune.
El tratamiento para este tipo de padecimientos deberá ser administrado por un experto de la piel, pues en algunos casos los pacientes que se automedican no logran sanar su piel o incrementan el malestar cutáneo.
IMPORTANTE
El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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