Es una enfermedad que produce la inflamación del endocardio, que es la pared interna de las cámaras y válvulas del corazón, las que con mayor frecuencia se ven afectadas por ella.
Por sus características pueden tipificarse en: endocarditis bacteriana aguda y subaguda y endocarditis trombólica no bacteriana.
Por sus características y elevados índices de mortalidad, debe ser tratada oportuna y adecuadamente de forma multidiciplinaria, con un equipo constituido por un infectólogo, microbiólogo, cardiólogo y un cirujano cardiovascular.
Afecta principalmente a personas entre los 45 y 50 años y con un leve predominio en los hombres.
Generalmente es de origen infeccioso y se desarrolla cuando las bacterias invaden el torrente sanguíneo, por alguna enfermedad de la piel, procedimiento dental o cirugía, en especial con operaciones del colon, vías urinarias o de tipo ginecológico.
Entre las bacterias responsables de la mayoría de los casos, están los estreptococos, enterococos y estafilococos.
Aunque cualquier persona puede desarrollar endocarditis, en la actualidad este problema es muy frecuente entre los adictos a las drogas por vía intravenosa y en personas con enfermedades de las válvulas cardíacas, sobre todo las que tienen válvulas artificiales o padecen determinados defectos cardíacos congénitos.
IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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