La psoriasis es una enfermedad de la piel cuyo origen es desconocido, de curso prolongado y recurrente y aunque rara vez llega a ser grave, las lesiones que ocasiona son de aspecto desagradable y pueden ocasionar problemas emocionales.
Se manifiesta por manchas y placas en la piel, que se enrojecen y cubren con escamas secas de tono plateado, color que reciben por el atrapamiento de aire entre sus capas, llamadas "Micaceas" que son de diferentes tamaños y bien delimitadas y tienden a desaparecer y aparecer de forma rápida, sin aparente motivo.
Estas escamas se producen por la aceleración en la proliferación de las células de la epidermis de la piel y se desprenden en secciones, siendo poco adherentes.
Se desconoce bien su origen, pero se piensa que puede deberse a varios factores desencadenantes y/o predisponentes como:
- Traumatismos cutáneos superficiales, o sea que la piel ha sufrido con frecuencia cortaduras, rasguños o heridas.
- Infecciones por estreptococos durante la infancia.
- Factores hormonales, ya que esta enfermedad se agudiza durante la pubertad y menopausia en las mujeres.
- Factores psicológicos, ya que el estrés, la angustia y el nerviosismo aceleran la formación de placas.
- También se cree que puede ser un trastorno autoinmune, de predisposición hereditaria.
Esta enfermedad suele presentar mejorías cuando la persona está en un clima cálido y recibe luz solar de forma controlada o en las mujeres durante el parto.
Aunque puede presentarse a cualquier edad, tiene mayor incidencia en adultos jóvenes, entre 30 y 40 años y es mayor en hombres que en mujeres.
En condiciones normales, la piel está en un estado constante de renovación, con nuevas células que se forman en la dermis, su capa interna y que ascienden a la epidermis, donde se desprenden las células muertas.
Pero cuando se padece psoriasis, la piel produce las células nuevas células de forma muy rápida, lo que provoca que se formen escamas plateadas y como también se crean nuevos vasos sanguíneos para nutrir a éstas células inmaduras, se produce el enrojecimiento de la piel.
Estas placas se forman principalmente sobre el cuero cabelludo, detrás de las orejas, en la nuca, hombros, codos, rodillas o alrededor de las uñas.
IMPORTANTE El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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