La radiación proviene de fuentes naturales como el Sol, el espacio exterior y algunos materiales como el uranio, material presente en la Tierra. Pero también proviene de algunos materiales, equipos y aparatos inventados por el hombre para diversos usos, como los equipos de rayos X que tanto han ayudado a la práctica médica.
Es normal que cantidades pequeñas de materiales radioactivos se encuentren en el ambiente y concretamente en el aire, el agua, los alimentos y hasta en nuestro cuerpo, lo que en nuestro organismo se conoce como exposición interna y mientras esta no rebase los límites permisibles, no se considera peligrosa.
Sin embargo existe otra, la exposición externa, que proviene de fuentes de radiación fuera del cuerpo y que es acumulativa, es decir mientras más exposición a ella tengamos, mayor será el riesgo para la salud. Este tipo de radiación es la que recibimos del sol o de materiales radioactivos elaborados por el hombre como son: los equipos electrónicos como los hornos de microondas y los televisores, los equipos de rayos X, de radioterapia y otros utilizados para el diagnóstico y tratamiento médico y las plantas de energía y armas nucleares, cuya energía liberada en las pruebas contamina el ambiente y pone en riesgo enorme la salud de quienes viven cerca de los lugares de prueba.
A la unidad de medida de la cantidad de radiación liberada en el ambiente se le llama curies. Las dosis de radiación que reciben las personas son medidas en unidades llamadas rem o sievert. Un sievert es equivalente a 100 rem. Y los científicos estiman que en promedio una persona recibe cerca de un tercio de rem por año, de la que el 80% proviene de fuentes naturales y el 20% restante de fuentes artificiales, principalmente de los rayos X utilizados en la práctica médica.
IMPORTANTE El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
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