Las enfermedades periodontales son un conjunto de enfermedades que afectan a los tejidos que rodean y sujetan a los dientes en los maxilares. Son inflamatorias y su origen es infeccioso, es decir son causadas principalmente por bacterias.
La forma más común es la gingivitis, proceso inflamatorio que solamente afecta al periodonto superficial o sea la encía.
Cuando la inflamación afecta los tejidos periodontales profundos, ocasiona la destrucción del hueso y de los ligamentos que sostienen y sujetan a los dientes. Cuando esto sucede, la enfermedad recibe el nombre de periodontitis y si no se atiende oportunamente, los dientes se aflojan y caen.
Por tanto la periodontitis, también conocida como piorrea es el proceso inflamatorio de las encías en grado extremo con el riesgo de perder su capacidad para retener las piezas dentarias.
Este proceso puede no presentar síntomas, hasta que está muy avanzado, cuando se manifiesta por hemorragia al cepillar los dientes o de forma espontánea, movilidad de la encía, (está como floja y separada del hueso), sensibilidad extrema a cualquier estímulo e inflamaciones que ocasionan alteraciones estéticas.
La periodontitis es poco frecuente en personas jóvenes, pero su frecuencia aumenta con la edad, presentándose en alrededor del 10% a los 30-40 años y del 25-30% entre 50 y 60 años.
Otros síntomas o signos, pueden ser.
- La retracción de las encías, lo que da la sensación de que los dientes han crecido y son más largos.
- Movilidad de los dientes o dientes flojos.
- Separación de los dientes con relación al espacio normal entre unos y otros.
- Aumento de la sensibilidad dentaria, sobre todo al frío.
- Sensación de quemazón y dolor de encías.
- Mal aliento.
- Aparición de abscesos y aftas en la encía.
Para solucionar el problema, el odontólogo, hace una valoración periodontal y en más o menos el 95% de los casos, se realiza un raspado y alisado, para ello se anestesia la zona y con unos instrumentos llamados curetas se limpian cuidadosamente las superficies radiculares de los dientes, para permitir la nueva formación del epitelio entre la encía y el diente.
Hay casos en que la encía crece demasiado por la acumulación de placa dentobacteriana, lo que puede suceder cuando el paciente tiene ortodoncia o por el consumo de ciertos medicamentos, y para reajustarla se realiza una gingivoplastia, que es un pocedimiento quirúrgico estético.
Este procedimiento requiere de anestesia local, radiografías previas y marcado de las bolsas en la encía, para poder cortar exactamente el tejido dañado. El material extraído debe ser enviado para su análisis histopatológico con el fin de descartar otros problemas, como cáncer de boca.
Este procedimiento también se utiliza para el tratamiento de:
- Hiperplasia o crecimiento de la encía por el uso de ciertos medicamentos.
- Fibrosis de la encía.
- Bolsas supraóseas.
- Para mejorar el acceso en técnicas restauradoras que invaden el espacio subgingival.
Esta enfermedad, tiene su origen no solamente en la acumulación de placa bacteriana, por una deficiente higiene bucal, sino también en la predisposición genética de la persona que la desarrolla. Otros factores de riesgo son el tabaquismo, el embarazo y el estrés que al provocar la baja de defensas, favorece el desarrollo de las bacterias.
Cuando este problema no se soluciona a tiempo, muchas personas pueden llegar a perder sus dientes en un lapso de 5 años, con todas las consecuencias que esto implica, sobre todo en personas que adicionalmente padecen diabetes, enfermedades cardíacas o circulatorias, mujeres embarazadas y enfermos inmunodeprimidos, es decir con defensas bajas, como son que padecen cáncer o SIDA.
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