La varicela es una enfermedad infantil, infecciosa y muy contagiosa y aunque se presenta durante todo el año, por lo general se incrementa a fines de invierno y principios de primavera.
Casi todos los niños y niñas la contraen entre los 4 y los 10 años de edad, durante la infancia, siendo muy raros los casos que se presentan durante la adolescencia o edad adulta en donde la enfermedad es más severa y grave y también se puede presentar en recién nacidos, embarazadas y en pacientes cuyo sistema inmunológico está deficiente.
La enfermedad es ocasionada por el virus de la varicela zoster, que se transmite por contacto directo con una persona infectada o por medio de las gotitas de saliva que se expulsan al toser, hablar o estornudar.
El periodo de incubación es de 10 a 21 días y durante él no se presentan síntomas hasta que aparecen las primeras ronchas o lesiones en la piel que se presentan de forma súbita y evolucionan el pocas horas pasando de manchas a lesiones sobre-elevadas en la piel que se conocen como pápulas, que después se llenan de líquido formando vesículas. Posteriormente se llenan de pus y se conocen como pústulas que por último forman costras.
Después del periodo de incubación, aparecen los primeros síntomas que son fiebre, malestar general y unas pequeñas pápulas rojizas que se convierten en vesículas y costras en más o menos 24 horas, pero siguen formándose nuevas aglomeraciones durante 4 o 5 días que en promedio pueden llegar a ser hasta de 250 pápulas, aunque varía en cada caso.
El brote inicia con la aparición de manchas distantes que cubren el cuero cabelludo, la cara y el tronco y después se extienden al resto del cuerpo, pueden en algunos casos severos presentarse en la boca, conjuntiva del ojo y en genitales, siendo muy molestas, debido a la comezón que producen.
El contagio de la enfermedad se puede dar uno o dos días antes de que aparezca la erupción, por lo que es muy difícil controlarlo o evitarlo y dura hasta que aparecen las últimas costras.
Aunque la enfermedad ceda, el virus sigue latente en el organismo y puede reaparecer años más tarde en forma de erupciones vesiculares en diferentes partes del cuerpo, manifestándose como herpes zoster.
Puede llegar a trasmitirse al recién nacido, (varicela congénita o neonatal) si la madre padece la enfermedad durante el embarazo o post-parto, aunque afortunadamente son pocos los casos reportados.
En México, se recomienda aplicar la vacuna después del año de vida y con un refuerzo antes de los 6 o a los 6 años, y en adolescentes que no fueron vacunados es necesario hacerlo, poniéndo dos dosis casi seguidas de la vacuna.
IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.
Cómo evitar la disfunción eréctil
Comida para aliviar la gastritis
Causas comunes de dolor de cabeza
Mantras de buena salud
¿Tus relaciones amorosas te enferman?
12 beneficios saludables de cantar