Foto: © Corbis
Este problema es la incapacidad de controlar la vejiga ocasionando una pérdida involuntaria de orina. Ahora, ésta puede ser leve o abundante, y aunque es un padecimiento más común en las mujeres, puede ocurrirle a cualquier persona, sobre todo si se tiene una edad avanzada.
Tipos
Existen tres tipos de incontinencia urinaria:
De esfuerzo: Como su nombre lo dice, se presenta cuando se realiza un gran esfuerzo: al cargar algo pesado, al estornudar, reír o hacer ejercicio.
De urgencia: Es aquella en la que la persona siente muchas ganas de ir al baño y aunque sale corriendo no logra controlar su vejiga para orinar en éste.
Mixta: Es cuando se presenta incontinencia urinaria de los dos tipos anteriores (esfuerzo y urgencia).
Causas
La incontinencia urinaria puede desarrollarse por muchas razones, de manera que debes acudir con el médico y platicarle sobre tus hábitos para así encontrar la causa correcta y que él pueda realizar un diagnóstico certero.
El origen del problema pueden ser: un embarazo; infecciones en las vías urinarias; la ingesta de algunos medicamentos; sobrepeso; problemas en la próstata; tumores en el cerebro, la médula espinal o la vejiga; debilidad de los músculos de la ingle y daños en el sistema nervioso, específicamente en el área de la vejiga.
Daño colateral
Lamentablemente este problema es serio para las personas que lo padecen, porque afecta su autoestima de forma severa y les provoca depresión, al grado de no querer tener actividades sociales o, incluso, sexuales.
Además, pueden desarrollarse infecciones en las vías urinarias, infecciones cutáneas en la ingle, cáncer y trastornos del sueño, pues durante la noche muchos tendrán que correr al baño varias veces para no mojar la cama.
Tratamiento
El urólogo es el médico que debe elegir el tratamiento más adecuado para ti. Éste se estructurará de acuerdo a la gravedad del problema. Tal vez primero te recomiende uan rutina de ejercicios (de Kegel) para fortalecer los músculos de la ingle y si con eso no corrige el problema, habrá que cambiar hábitos o recetar algún medicamento.
Entre las costumbres que habría que modificar están: Incrementar la fibra en la dieta para evitar estreñimiento; no fumar; consumir pocas bebidas alcohólicas y con cafeína; bajar de peso y comer alimentos pocos condimentados.
Ejercicios de Kegel
Para fortalecer los músculos pélvicos, aprieta los músculos como si trataras de aguantar la orina y sostén durante 10 segundos, luego descansa 10. Hay que realizar tres o cuatro series de 10 contracciones al día para obtener buenos resultados.
IMPORTANTE
El contenido de esta nota, no sustituye al diagnóstico médico, se presenta solamente como información y por lo mismo no nos hacemos responsables sobre su uso.
Cómo evitar la disfunción eréctil
Comida para aliviar la gastritis
Causas comunes de dolor de cabeza
Mantras de buena salud
¿Tus relaciones amorosas te enferman?
12 beneficios saludables de cantar